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Zanky Potter y "El Espejo de Otalp" -Cap.17- FINAL-


Capítulo 17: El hombre con dos calvas

Era Quirrell. Estaba frente al espejo de Otalp mirando su reflejo, al ver a Zanky se giró e hizo un chasquido con los dedos. Unas cuerdas salieron de la pared y ataron a Zanky de manos y pies.

- ¿Usted? Pero... yo pensaba... - Zanky no entendía qué hacía el profesor Quirrell en esa sala, ¿y Lucius?

- No te lo esperabas ¿eh Potter? ¿quién iba a sospechar del po-pobrecito pro-profesor Quirrell? Puedo hacerme pasar por muchas cosas Zanky, si yo nací para ser actor.

- Pero, pero... Lucius... - Zanky estaba muy confuso.

- ¡Oh! Lucius, daba pintas de malo malísimo ¿verdad? por su culpa casi se estropea el plan, durante aquel partido de Quidditch intenté tirarte de la escoba, pero el estúpido de Lucius te salvó con un contra-maleficio, si no hubiera sido por esa pija de Granger lo hubiera conseguido, me echó de las gradas para sentarse junto a Lucius, me hizo un chichón. La noche de Jalogüin Lucius salió airoso, yo solté a la trolla e hice que Lucius se pensara que iba a entrar por la trampilla, esa dragona debería habérselo comido en vez de chamuscarle el pelo... - Quirrell estaba muy concentrado con su explicación.

- Ya veo... ahora todo encaja... - Zanky se mostraba tranquilo, aunque en su interior deseaba librarse de las cuerdas que lo apresaban para irse a dormir a la sala común, tenía sueño y Quirrell jamás le había inspirado miedo.

- Todo fue mi plan, mi magnífico plan, y todo para ayudar a mi señor amo, él siempre está conmigo, siempre... he tenido que actuar para él, he dado la imagen de un profesor enclenque, pero sé hacer muchos papeles, un ejemplo - Quirrell simuló que tenía una calavera en la mano - ¡Ser o no ser! He ahí la cuesti...

Dos placas placas sonaron en la sala, Zanky no supo de dónde había salido ese ruido. Quirrell se puso bien el turbante de su cabeza y se dirigió al espejo.

- Me veo a mí con el disco volador entregándoselo a mi señor amo - Quirrell se giró hacia Zanky - ¿Cómo narices se usa este espejo?

- Utiliza al crio, utiliiiiizale - Una voz chirriante salió de alguna parte de la sala, daba miedo. Quirrell hizo un chasquido con los dedos y las cuerdas que aferraban a Zanky desaparecieron.

- Ven aquí Zanky, junto al espejo. - Quirrell se apartó para que Zanky pudiera ver su reflejo.
Se veía a él, pero el plato de magdalenas no estaba, en su lugar veía a Tita Hagrid detrás de él, con un disco volador en la mano y con cara de muy mal genio. Miró hacia atrás pero Tita no estaba.

- ¿Qué ves Potter? - Quirrell se estaba poniendo nervioso.

- Veo... veo una cosita.

- ¿Qué cosita es?

- Empieza por la letra... A

- Con la A ¿eh?

De nuevo sonaron dos placas placas de algún sitio. Quirrell volvió a colocarse bien el turbante y comenzó de nuevo.

- ¿Qué ves?

- Soy yo con... con un plato lleno de bombones de Ferrero Roché. - A Zanky se le daba muy bien mentir.

- Miente - la voz chirriante de nuevo apareció.

- ¡¡Te he dicho que qué ves!! - Quirrell cada vez estaba más nervioso.

- Déjame hablar con él - La voz chirriante de nuevo.

- Pero señor amo, aún estás débil - Quirrell estaba hablando solo, Zanky comenzaba a pensar que aquel colegio estaba repleto de profesores con traumas mentales.

- ¡¡Que quiero hablar con él!! Hombre ya... - la voz gritó y Quirrell comenzó a quitarse el turbante despacio y con cuidado. No tenía pelo, estaba calvo, pero dio la espalda a Zanky y una cabeza espantosa apareció donde debería estar la calva trasera de Quirrell. Jermayoni se hubiera muerto inso facto al ver tal horrendidad, la cara no tenía nariz, los ojos eran enormes y rojos, la piel arrugada y pálida y la boca no tenía labios y sus dientes eran puntiagudos, era Lord Voldiport.

- Necesito ir al baño, se me va a escapar el pis - Zanky tenía realmente miedo, jamás en su vida tuvo tanto.

- Te aguantas Zanky, tú me convertiste en lo que soy ahora. Me he pasado once años sobreviviendo en cuerpos ajenos, ¿has visto hasta dónde he llegado a parar? soy menos que nada, pero sigo aquí, me he estado fortaleciendo a base de setas rosas, aquella noche si no fuera por ese inoportuno centauro-cebra estarías muerto. No sé cómo has llegado tan lejos Potter, pero no llegarás a más. Te pido que te unas a mí, que me ayudes a encontrar el disco volador para formar un equipo y dominar el mundo Zanky.

- Mmm... suena interesante, sigue hablando - Zanky se estaba replanteando las cosas.

- Tus padres eran débiles, murieron, los maté, tu madre no tuvo que morir pero por protegerte cayó bajo mi varita. Tu puedes demostrar que no eres débil como ellos, únete a mí, úneteeeee - Las palabras de Voldiport sonaban muy convincentes.

- ¡Jamás! mis padres no eran débiles, y tú eres un... un... una calva de un calvo - Zanky metió su dedo índice en un ojo de Voldiport y salió corriendo, pero Quirrell saltó y puso su mano en el cuello de Zanky.

Zanky se estaba ahogando, lo único que pudo hacer es intentar aflojar a Quirrell con sus manos, pero logró asombrosamente quemar a Quirrell, su mano se caía a pedazos.

- ¿Qué clase de magia cruel y poderosa es esta? A Dios pongo por testigo que nunca más volveré a... - De nuevo sonaron dos placas placas y Quirrell sacó unos guantes de piel de dragón de sus bolsillos, se los puso y continuó asfixiando a Zanky.

- ¡¡Te mataré Potter, te mataré!!

- De eso nada calvito - Allí estaba Tita, entrando por la puerta en pijama de Snoopy y una redecilla en el pelo, con sus zapatillas de ir por casa. Del espejo de Otalp salió el disco volador y flotando se dirigió a Tita, que lo agarró con su mano derecha.

- Mira que cuco, ¿eres tú quién me llamaba? no me digas, oins, gracias, eso me alaga - Tita parecía que hablaba con el disco volador como si estuviera vivo.

- Titaaaa - Zanky estaba a punto de morir sin aire mientras Tita tenía esa apasionante charla con su disco.

- ¡SUELTA AHORA MISMO A ZANKY ESCORIA HUMANA! - Tita apuntó con el disco volador a Quirrell y lo lanzó.

El disco sabía a donde iba, hizo un efecto de distracción y rebanó el cuello de Quirrell, separando la cabeza del cuerpo. Pero no salía sangre, en su lugar salió un humo blanco que se materializó en Lord Voldiport, el cuerpo de Quirrell cayó al suelo sin vida.

- Vaya Potter, veo que tu amiguita a venido a salvarte... - en esta ocasión la voz de Voldiport sonaba desde el más pa' ca.

- Con mi Zanky no te metas si sabes lo que te conviene Voldiport - Tita recuperó el disco y lo limpió un poco con su pijama.

- No me das miedo gala.

- Eso es que aún no me conoces.

- Cuando recobre mi cuerpo te vas a enterar.

- ¿Tú y cuantos más? No, te vas a enterar tú de lo que vale un peine.

- Ocúrrete

- Claro que se me ocurre.

- Te las verás con Lord Voldiport, algún día recuperaré todo mi poder.

- Pues tú te las verás conmigo y con mi plato, te estaremos esperando, calvo.

- Me voy porque al final me vas a faltar al respeto y la vamos a tener.

- Eso, vete, huye, chusa, chuusaaaa

El espectro de Voldiport se evaporó y se transformó en una nube de polvo blanco, se dirigió hacia Zanky y le atravesó con mala leche. Antes de desmayarse Zanky pudo escuchar la voz de Tita gritar su nombre.

Tres días después Zanky despertó, abrió los ojos. Estaba en la enfermería de Hogwarts y Dumbledore estaba junto con Tita sentados a su lado.

- Ay mi Zanky que mal lo ha pasado él - Tita abrazó fuertemente a Zanky achuchándolo de un lado para otro de la cama.

- Zanky Potter, el niño que vivió - Dumbledore hablaba despacio - Tita, ¿podrías dejarnos solos unos momentos por favor?.

- No sé Dumbledore, a ver qué le va a hacer a mi Zanky. - Tita estaba de broma - espero en la salida.

Al salir Tita, Dumbledore corrió las cortinas, aislando la cama de Zanky del resto de la enfermaría. Zanky tenía un poco de miedo.

- Profesor Dumbledore... ¿qué hace? le recuerdo que soy menor - Zanky se sentía intimidado, se aferró a las sábanas blancas de su cama.

- Tranquilo Zanky, esto no pasa todos los días - la cara de Zanky mostraba terror - relájate, relájate, así, muy bien - Dumbledore acarició el hombro de Zanky. - Tengo que explicarte unas cosas de lo ocurrido el otro día a través de la trampilla. Tita sintió la llamada del disco volador que creó Xena Flamel, es la legítima dueña, salió del espejo porque yo creé un hechizo para que sólo el auténtico dueño del disco pudiera sacarlo de él. El reflejo posiblemente te mostrara a Tita, eso es porque eras tú a quien había que proteger. - Dumbledore se sentó en la cama y siguió contando - Lucius estuvo protegiéndote.

- Pero si Lucius me odia - Zanky no pudo aguantarse.

- Pero tenía una deuda con tu padre que ha salvado protegiéndote a tí Zanky. Me ha contado Tita que quemaste a Quirrell, que en paz descanse sin cuello, eso se debe a que tu madre, Lila, se sacrificó por tí, murió en tu lugar, eso creó en tí una magia antigua, basada en el amor que Voldiport no sabe entender, por eso aquella noche, cuando eras un bebé, pudiste derrotarle y por eso esta noche no pudo tocarte - Zanky escuchaba atentamente al director, intento evitar un iiiiiiish, iiiiiiish que salía de la entrada de la enfermería - esa es Tita, afilando su nuevo plato... vamos a dejarla entrar.

Tita entró en la enfermería tras la señal de Dumbledore, con el plato sujeto en un cinturón de cuero.

- Todavía recuerdo aquella noche, algo me despertó - Tita comenzó a contar cómo había sabido que Zanky estaba en peligro - algo me llamaba desde el castillo, decía "Tiiiita" "Titaaaa" "Ven a mí", yo por supuesto intenté ignorar aquella voz, a mí voces por las noches las justas. Pero la voz insistía "Tita, que vengas ya puñetas" así que me levanté y fui corriendo al castillo, mi intuición de gala me indicó por dónde ir, atravesé la trampilla y me encontré con Jermayoni arrastrando a Ron de los pelos por el suelo, así que me entretuve un poco ayudando a sacar a Ron de allí.

- ¿Cómo están Ron y Jermayoni? - Zanky acababa de caer en ellos.

- Ron está bien, Jermayoni tardará un tiempo en recuperar su autoestima después de todo lo que le dije... - Tita seguía con su relato - me llamó mujer de Neardental por cómo iba vestida, ¿qué quieres?... bien, pues después de eso llegué a la sala y el plato vino a mí - Tita estaba acariciando el plato - y me estuvo contando su vida, y yo un poco de la mía, en fin, cosas de chicas. El resto ya lo sabes Zanky, ¡¡y a Merlín pongo por testigo que seré tu guardespaldas con mi plato mientras viva, y cuando sea un fantasma seguiré protegiéndote por los siglos de los siglos!! Y ya no tienes por qué preocuparte por el profesor Quirrell, hemos... emm... enterrado su cuerpo, sus familiares no le echarán de menos, además, una postal de Navidad que nos ahorramos, ¿verdad Dumbledore?

- Sabias palabras Tita,- Dumbledore inclinaba la cabeza lentamente- sabias palabras.

[...]

Era el gran día, el banquete de fin de curso estaba listo, el Gran Comedor estaba lleno de alumnos, profesores y fantasmas. Zanky había salido de la enfermería y se había reunido con Ron y Jermayoni dándoles un fuerte abrazo. La ceremonia comenzó y fue Dumbledore quien comenzó a hablar.

- Un año más un curso acaba, y con él una etapa de aprendizaje que a todos nos ha servido para acercarnos un poco más a nuestra más preciada meta. Hoy, entregamos la copa de las casas, y estas son las posiciones actuales. Ravenclaw en cuarto lugar con 675 puntos. Hufflepuff en tercer lugar con 685 puntos. Gryffindor en segundo lugar con 710 puntos. Y este año Slytherin sigue en primer lugar con 1670 puntos, ¡felicidades Slytherins!

La mesa de Slytherin brincó de alegría, Lucius Malfoy se subió en la mesa de profesores e inició una conga con sus alumnos. Pero se detuvo al ver continuar hablar a Dumbledore.

- Pero hechos recientes, de los cuales si no estáis enterados es que no estáis en radiopatio... tengo que subir unos puntos de última hora. A Jermayoni Granger - iiiish iiiiish, Tita estaba afilando el plato al oir aquel nombre - le doy 500 puntos por demostrar que es una bruja de pies a cabeza, nos ha demostrado que la belleza no está reñida con el valor y que es capaz de todo por ayudar a sus amigos.

Jermayoni se echó unas gotas de agua en los ojos para simular unas lágrimas de felicidad, sacó un pañuelo y se las secó, dando las gracias a todo el mundo desde medio del pasillo.

- A Ron Weasley, por demostrarnos que tiene la cabeza mñas dura del colegio, así como por su gran paciencia con los animales, le recompenso con 500 puntos.

Todos aplaudieron a Ron, que parpadeaba sin parar.

- A Zanky Potter, por demostrar que puede jugar como todo un equipo entero de Quidditch, por ser capaz de unir a dos personas tan distintas como Ron, Jermayoni y Tita, y porque si no se los doy me juego mi cabeza, le recompenso con 1000 puntos.

Todos aplaudieron salvo la mesa de Slytherin, Hufflepuff había ganado la copa de las casas.

- Y para rematar, hay que ser muy valiente al enfrentarse a los enemigos, pero más para hacerlo con los amigos, recompenso a Ernie MacMillan con 100 puntos.

Ernie se hubiera puesto rojo si hubiera estado presente, pero no estaba, posiblemente se hubiera olvidado de que había banquete.

- Creo que necesitamos un cambio en la decoración. - Dumbledore dio una palmada y los estandartes de Slytherin se cambiaron por otros amarillos y negros, los estandartes representantes de la casa Hufflepuff, con su orgulloso tejón.

(...)

Era el día del adios, Zanky, Jermayoni y Ron estaban en la estación de trenes de Hogsmeade. Encontraron a Tita con una cámara de fotos que les llamaba.

- Venid, venid, Zanky, tú primero, sonrie guapo - click - ahora tú Ron, cariño, sonrie - click - Jermayoni ven aquí preciosa, venga, una de esas sonrisas a lo Merlilin Monrrow que haces tan bien, venga, no, así no, que se te vea bien la cara y el pelo, muy bien, no te muevas - click click click click click - Ya está, perfecto.... adios Ron, mua mua, adios Jermayoni, ale, tirad pal tren, que quiero hablar con Zanky. - Ron y Jermayoni subieron al tren con Jana. Tita se sacó un librito de su bandolera. - Esto es para tí, lo hice en mis ratos libres, espero que te guste, es un álbum de fotos de empanadas, ui mira, esta son las migas de la que te comiste el día que nos conocimos.... y esta la que no te pudiste acabar en Navidades - a Tita le asomaba una lagrimilla por su ojo derecho. - Ains Zanky, te echaré mucho de menos este verano, ¿y tú qué miras niña? a Zanky ni mirarlo que te saco el plato ¿queda clarinete? pues ala, sube al tren antes de que te deje pelona.

- Muchas gracias Tita, esto... te... te quiero - Zanky se sentía inseguro de decir aquello, sabía cual sería la reacción.

- Oiiiii Oiiii mi Zanky - Tita abrazó a Zanky sin apenas dejarle respirar, lo levanto y comenzó a llorar como una magdalena - Ains que se me va, ains que se me va...

El tren salió en su hora, el viaje de vuelta a King Cross fue tranquilo, la mayor parte del tiempo estuvieron durmiendo. Al llegar a Londres y bajar del tren llegó el momento de la despedida. Ron pidió a Zanky que fuera en verano a pasar unos días con él, Jermayoni prometió escribirle todas las semanas y Jana juró que les enviaría anisetes una vez al mes.

Ron fue corriendo a abrazar a su madre junto a sus hermanos mayores. Jermayoni salió de la estación y se subió en una limusina negra que había en la puerta. Ernie estuvo media hora dando vueltas, intentando recordar quiénes eran sus padres y Jana abrazó a su madre, que iba vestida de flamenca con un clavel rojo en el pelo y un vestido rojo con puntos blancos y un abanico, junto a ellas estaba su padre, vestido de torero con la capa roja y el sombrero negro.

- Jozú Jana de mi amore, mira que ha crezio ezte curzo, ya verá cuando lleguemo a casa, te hemo comprao un fondo d'armario en do palabra: im-prezionante.

Zanky se dirigió a un coche conocido, en él estaba su tio esperando y sudando. Pero este verano iba a ser distinto, Zanky sabía que no podía hacer magia fuera de Hogwarts, pero sus tios y Dudley no. Este verano sería distinto.

-FIN-Por ahora...

Zanky Potter y "El Espejo de Otalp" -Cap.16-


Capítulo 16: A través de la Trampilla

Los exámenes ya habían acabado, Zanky no sabía cómo se las había apañado para estudiar todas las asignaturas, los profesores ahora estaban corrigiendo los pergaminos de las pruebas. Zanky estaba con Jermayoni, Jana y Ron bajo un árbol cerca de la orilla del gran lago.

- No tía, o sea segurísmo te lo pueo jurá, a ve, la crema de Éfeso la inventó ese señó... Calmark, que lo sé yo xiquilla que pa mí que é un antepasao mio - Jana estaba con Jermayoni comentando el examen de Lociones.

- Que sí, que vale tía, pero que lo hizo con Guirla, su hermana, que lo sé porque sale en muchos sitios. - Jermayoni abrió el libro-revista de Lociones para comprobar los datos.

-Jermayoni, todavía no nos has contado qué pasó la noche del castigo ¿por qué llegaste al día siguiente? - Ron tenía mucha curiosidad por conocer la versión de Jermayoni.

- ¡Oh! Pues nada, veréis, resulta que Tita me pidió que me adelantara un poco para comprobar una distancia, yo seguí caminando por el bosque unos metros y noté como si alguien me diera un empujón, creo que fue un loro o un buho... y caí en un pozo profundo, no me pasó nada, tenía mi maletín de emergencias y conseguí recobrar mi peinado, pero nadie me oía y cuando me quise dar cuenta ya era de día, el profesor Turno me encontró y me sacó del bosque, fue muy amable - Jermayoni contaba la historia como si hablara de una experiencia extrasensorial.

Zanky estaba mirando hacia el lago, algo se le escapaba, faltaba algo que encajar en todo lo que le había sucedido. Miró como el calamar del lago agarraba a un alumno que estaba mojándose los pies en el agua, de pronto salió Tita de su cabaña y comenzó a gritarle "Chuuuusssaaaa, Chuuuusaaaaa" al calamar, se tiró al agua y comenzó a pelear con tentáculos hasta liberar al alumno, una vez en la orilla los gritos de Tita se oían a la perfección, estaba regañando al niño que había estado a punto de ser la merienda del calamar.

- ¡Claro! ¿cómo se me pudo haber pasado? - Zanky se levantó y se dirigió a la cabaña de Tita, Jermayoni y Ron le siguieron sin preguntar.

- Quillo ande vai?? que siempre me dejéi sola no é mu normá eh? pa mí que sus caigo má, pero no voi a sé malpensá y me creeré que vai lo tre ar baño de Tita. - Jana se quedó sola bajo el árbol leyendo una revista de moda y unos anisetes. - Bueno, pos ná, yo con mi revisitita y mi janisete estoy mu bien acompañá.

Tita estaba sentada en una silla fuera de la cabaña, haciendo punto de cruz. Los tres chicos se acercaron a ella y sin saludar le dijeron:

- Tita, ¿cómo era el hombre que te dió el huevo de leganessy? - Zanky tomó aire.

-Hombre Jermayoni, veo que coseguiste salir del pozo... tengo que hacerlo más profundo, esto...¿Os gusta? es un retrato de Charlie, me lo ha pedido Dumbledore para el anuario de este año, es raro, normalmente son fotografias en movimiento... y suelen llevar camiseta.

- No me cambies de tema Tita, ¿quién te dió el huevo?

- Ains hijo, no sé... llevaba túnica con capucha, no le ví la cara, pero parecía alegrarse de haberse librado de él, me preguntó si no me daba miedo el leganessy, pero le dije que no, que después de Pelusita ya nada me da miedo, sólo hay que saber calmarlos, por ejemplo, a Pelusita... perdón Jermayoni, ¿te he pinchado? ah no, vaya... lo que decía, que a Pelusita con llenarle bien el estómago se duerme enseguida como un bebé... ¡Oh no! no debí decir eso, no debí decir eso...

- Fue Malfoy el que estaba bajo la capa, ¡¡ahora sabe cómo pasar por Pelusita!! - Zanky estaba asustado - Tenemos que informar a Dumbledore - Los tres chicos salieron corriendo hacia el castillo dejando a Tita susurrando "Nunca volveré a beber, nunca volveré a beber".

Los tres corrían por los pasillos de Hogwarts, iban muy rápido, Zanky se giró y vio un grupo de gente corriendo tras ellos, persiguiéndolos extrañados murmurando "¿Hay copa?""No la he visto"?Sigámosles por si acaso la encuentran". Llegaron al despacho de MacGonagall y los que les seguían se quedaron en la puerta, desilusionados, uno de ellos pegó una colleja a Ron.

- Profesora, profesora, Luctus vap dio lador ve ad bledor - Zanky no podía hablar más despacio, estaba muy nervioso.

- ¿Cómo dice joven? - La profesora tenía el dedo índice sobre un botón oculto en la mesa en el que ponñia "Usar en caso de reclamos de exámenes".

- Profesora - Jermayoni parecía más tranquila - Lo que Zanky intenta decir es que Ron ya tiene pelo natural, y que sabemos que el profesor Malfoy intenta conseguir el disco volador, necesitamos hablar urgentemente con el director Dumbledore, por favor.

Había más ojos que profesora en aquella cara de MacGonagall, se quedó paralizada sin saber qué decir.

- Esto... ejem, bien jovencitos... el profesor Dumbledore ha tenido que salir a Londres, ha recibido una lechuza del primer Ministro de Magia y ha tenido que partir urgentemente, volverá mañana. Así que por favor, vuelvan a tomar el fresco a las afueras del castillo, o no, mejor yo os acompaño, me hace falta un poco de aire... estoy un poco mareada...

Por la tarde Zanky, Jermayoni y Ron decidieron que era el momento de actuar, ya no les importaban los puntos que podían perder, se trataba de evitar que Lucius encontrara el disco volador para Voldiport. Aquella noche decidieron ir al tercer piso con la sábana invisible.

Salieron con cuidado de los dormitorios y encontraron a Ernie acariciando su salamandra.

- No os voy a dejar salir, no permitiré que quitéis más puntos a Hufflepuff y... - Ernie se tocó en los bolsillos - como no encuentro mi varita... lo impediré con los puños.

- Ernie, de verdad, o sea, es importante, déjanos salir - Jermayoni se acercó a Ernie y le acarició el brazo. - Te lo explicaremos, de verdad, pero tenemos que... - Jermayoni sacó la varita y lanzó un el hechizo "Anestesium" a Ernie, que cayó dormido en el suelo - ale, ya está, este hechizo es ideal para cuando una se hace la cera.

- ¿Y por qué no lo usaste conmigo cuando me la hiciste? - Ron estaba alterado.

- Porque hubiera perdido la gracia, o sea... venga, vamos, ¿esa sábana viene o no viene? que es para hoy por favor, de verdad, ¿qué haríais sin mí.

A Zanky le empezaba a dar miedo Jermayoni, pero era bueno tenerla de su parte. Se pusieron la sábana invisible por las cabezas, salieron de la sala común y subieron hasta el tercer piso. Dos veces acabaron en el suelo debido a que Jermayoni se había empeñado en llevarse unos tacones, y se caía en las escaleras mecánicas, por los pasillos sólo se oía el tak tak de los zapatos de Jermayoni.

Al llegar frente a la puerta de Pelusita vieron que ya estaba abierta y dentro la dragona dormía profundamente, en el suelo había un plato vacío con restos de pollo.

- ¿Y ahora qué hacemos con la empanada que le hemos traído? - Zanky llevaba una empanada que le había llegado de parte de Tita.

- Dame un trozo - Ron se echó a la boca un trozo de empanada - eftá buenísima.

- Ron por favor, hemos venido de aventura, no te llenes la tripa o no te podrás mover - Jermayoni se acercó a la dragona, tak tak tak - a ver machotes, levantadle las garras, que están tapando la trampilla.

Ron y Zanky apartaron las garras de Pelusita y consigueron abrir la trampilla. El interior estaba muy oscuro.

- Bien, o sea, yo no sé qué hay ahí abajo, posiblemente me ensucie, así que si sois tan amables de tiraros primero... - Jermayoni empujó a Ron por la trampilla. - ¿Ensucia mucho?

- De esta no te libras Jermayoni - la voz de Ron salía del interior de la trampilla. - Pero esto está blandito, no me he hecho daño.

- Si, ¿pero ensucia? - Jermayoni estaba preocupada por su traje negro.

Zanky se lanzó por la trampilla dejando a Jermayoni sola. Los ronquidos de la dragona cesaron y la chica no se dio cuenta del peligro.

- ¿Chicos? ¿mancha mucho al caer? - tak tak - sino no me tiro ¿eh? - Jermayoni giró la cabeza y vio la cabeza enfadada de Pelusita, que estaba tragando aire para lanzar fuego. - ¡¡¡Ahí voy!!!!

Los tres amigos ya estaban dentro de la trampilla, pero algo les estaba sugetando, una especie de lazos o ramas les estaban apretando por todo el cuerpo, les cortaba la respiración.

- ¡¿Qué es esto?! - Ron estaba intentando librarse de las ramas que lo apresaban - ¿Por qué a mí? ¿Por qué soy tan esp...? ah no, si a vosotros también os pasa, menos mal, ya estoy más tranquilo... - Ron consiguió liberarse de las ataduras de la planta sin apenas hacer nada. - ¡Eh! esto funciona, ya sé que és, es un Lazo del Diablo, lo sé porque una vez me tragué una semilla y me hicieron puré los intestinos, los medimagos me aconsejaron que me relajara, y en unos días eché toda la planta.

Zanky cerró los ojos y consiguió relajarse, notaba como las ramificaciones le soltaban hasta quedar libre, Jermayoni no podía relajarse, estaba histérica, lanzando bocados a las ramas, no se estaba quieta, parecía que estuviera luchando contra su peor enemigo.

- Jermayoni, relájate, así te dejará.

- ¿Cómo me voy a relajar? ¡¡mira lo que me ha hecho en pelo!! ¿Cómo osa despeinarme? se la va a cargar - Jermayoni seguía mordiendo a la planta, arañándola, pisoteándola, hasta que por fin la planta murió - Ala, ya está, ahora si me disculpáis, voy a peinarme...

- No tenemos tiempo para peinarte.

- Si, tenéis razón, sigamos, Lucius me peinará mejor.

-Te has cargado un lazo del diablo tú solita, no me lo puedo creer - Ron veía a Jermayoni como una super-heroína.

- Pero ya ves a qué precio, o sea, me ha hecho polvo mi traje y mi peinado, por no hablar de los arañazos.

Siguieron por un estrecho pasillo hacia una sala llena de una especie de aves pequeñas, al fondo había una puerta cerrada.

- La puerta está cerrada, no abre... y eso... ¿son llaves voladoras? - Ron parpadeaba mucho.

- Y hay una escoba... habrá que encontrar una llave - Zanky miró hacia arriba y localizó una que tenía un ala rota - creo que ya sé cual...

Ron se hizo el héroe y se subió a una escoba que había flotando sin que nadie lo viera. De pronto todas las llaves voladoras fueron a por él.

- ¡Quitadmelas! ¡Quitadmelas! - Ron había soltado la escoba y las llaves seguían atacándole - ¡Socorro!

- A mí no te acerques, o sea - Jermayoni se mantenía alejada de Ron mientras Zanky se montó en la escoba y voló hasta atrapar la única llave que no había atacado a Ron, la que tenía el ala rota. El resto seguían entretenidas con Ron. Bajó de la escoba y abrió la puerta.

- ¿Qué hacemos con Ron? lo dejamos ahí con sus nuevos amigos? - Jermayoni estaba a punto de dejar a Ron encerrado en la sala, pero Zanky la detubo.

- No, podemos usarlo más adelante. ¡Corre Ron! - Zanky abrió la puerta y dejó salir a Ron antes de que las llaves llegaran tras él.

La siguiente sala era un enorme tablero de parchis, unas luces se encendieron y mostraron unas fichas enormes de un metro de altura y de todos los colores, unos dados enormes y cubiletes.

- Esto es un parchís mágico, y apuesto a Zanky a que no nos dejarán pasar sin ganar - Ron se hacía el interesante, pero no funcionó.

- Eso último sobraba Ron, me has ofendido - Zanky se molestó con Ron.

- Sí, das vergüenza ajena, vete para allá anda, no queremos que nos vean contigo. - Jermayoni no le miraba a la cara.

- Vale, lo siento... creo que tenemos que hacernos pasar por fichas, bien, Jermayoni será una ficha amarilla, Zanky, tú serás el que lance el dado y yo... yo haré de cerebro pensante, me gusta este juego y suelo ganar. - Ron se colocó en el centro del tablero, el resto obedeció a Ron y ocuparon sus puestos.

La partida comenzó, Zanky lanzó el dado, un seis, Jermayoni se movió seis posiciones. Los demás dados se lanzaron solos y las fichas enemigas se movieron. A la segunda ronda Zanky sacó un cinco, una ficha amarilla salió junto a Jermayoni.

- Cucha Ron, ¿Aquí no valdrá eso de comer no? - Jermayoni miraba con cuidado una ficha enemiga que se le acercaba.

- No lo sé, comprobémoslo - Ron indicó a Zanky que lanzara el dado.

Era el momento, una ficha azul se acercó a Jermayoni, al compartir cuadro la ficha se trasformó en un soldado de terracota y lanzó a Jermayoni por los aires hasta devolverla a la salida.

- Pues parece que sí vale comer... - Ron intentó ocultar una sonrisita.

- Ya veo ya... me acabo de romper un tacón.

El juego continuaba, todos estaban cerca de la victoria, sólo Jermayoni estaba a tres casillas de llegar y ganar.

- Por favor Zanky, saca un tres, por fi, por fi, por fiiii - Jermayoni estaba llena de arañazos, moratones, con unos pelos sucios y un vestido que parecía gris, no negro, además iba descalza con los tacones en la mano derecha.

Zanky sacó un cuatro, pero Jermayoni salió corriendo en dirección al dado y le pegó una patada, el dado se giró y salió el tres.

- Wiiiii, gané, gané - Jermayoni lanzó los tacones al aire de la emoción, con tan mala suerte que uno golpeó en la cabeza a Ron, que quedó inconsciente en el suelo. - Ains... ¿he sido yo?

Ron estaba inconsciente, pero no había tiempo de detenerse ahí, tenían que encontrar el disco volador antes que Lucius. Dejaron a Ron tumbado en el suelo y cruzaron la puerta, allí encontraron una trolla, vestida como la que vieron en Jalogüin, pero desmayada en el suelo.

- Parece que Lucius se nos ha adelantado... - Zanky pasó por el lado de la trolla sin problemas, pero Jermayoni estaba aún en la puerta, con la cabeza cara a la pared.

- No puedo, no puedo, de verdad Zanky que no puedo, con dos no puedo. - Jermayoni estaba muy delicada desde que vió a la anterior trolla, tan mal gusto para vestiar la había traumatizado de por vida.

- Venga Jermayoni, si no es para tanto, está desmayada, corre antes de que despierte. - Zanky intentaba animarla, pero de poco servía.

- Que no, que no, de verdad, es algo que me supera, en serio, cuadros y rayas, por favor, rosa fucsia y lima, aarg, sólo de imaginármelo y me pongo mala, y ese lacito... no puedo, pasa tú. - Jermayoni se arrodilló.

- No, vamos los dos, eres capaz de matar un lazo del diablo con los dientes y las uñas ...

- Mis uñitas pobres...

- ... ¿y no puedes pasar por el lado de una trolla? - Zanky cruzó al lado de Jermayoni. - Anda, yo te acompaño.

- Gracias Zanky, eres un sol - Zanky no esperaba esa reacción, Jermayoni se subió a cuestas de Zanky - ya puedes, pero cara a la pared ¿eh? y no me toques tanto las piernas.

Zanky comenzó a caminar con dificultad, llevando a Jermayoni a hombros, cara a la pared y andando de lado.

- Más despacio Zanky, ay Zanky, más despacio, que me caigo, ¡¡Zanky que me caigo!! - Jermayoni ponía a Zanky de los nervios.

- ¿Me quieres dejar andar y parar de moverte?

- Oye que si te molesto me bajo y voy solita ¿eh?

Zanky no supo cómo tomarse esa frase, pero consiguió llevar a Jermayoni hasta el final de la sala.

- Menos mal que he sido fuerte y no me he dejado llevar por mi pánico a la moda horrible - Jermayoni se sentia orgullosa - vamos, siguiente puerta, no me des las gracias Zanky, es mi deber proteger a los débiles.

Zanky deseó poner sus manos en el cuello de Jermayoni y estrangularla a gusto, pero no había tiempo. Abrió la puerta y la siguiente sala se iluminó.

- ¡Fantástico! - Jermayoni saltó de alegría - un centro de maquillaje, genial.

La sala parecía una peluquería, tenía un espejo enorme, mostradores, cajoneras, sillas de peluquería, y un montón de recipientes con ingredientes. Jermayoni comenzó a mezclasr varios y se aplicó una crema en la cara y los brazos.

- Verás como de aquí a tres minutos estoy como nueva, esta crema es ideal para cuando tienes la piel sucia. ¡Uy! ¿y esa nota? - Jermayoni comenzó a leer - "En esta sala están los ingredientes justos para crear tres Lociones anti-quemaduras, sólo si sabes crearla podrás pasar a través del fuego sin riesgo a quemaduras." Ups, lo siento, he usado un pocquito de esto, de esto, de esto y... de esto... pero deja, yo te hago la crema antiquemaduras, por cierto ¿de qué fuego habla la nota?

En ese momento parecía que alguien huviera encendido el gas, una pequeña llama acabó convirtiéndose en una cortina de fuego justo donde antes había una puerta.

- Ya veo... - Jermayoni se puso a mezclar ingredientes - ala, ya está, pero sólo hay crema para uno... si quieres voy yo - Jermayoni se detuvo un momento - no, ve tú, sé que te corresponde a tí, yo seré muy valiente, muy a la moda, pero tú tienes algo especial Zanky, si, lo sabes, y lo supe desde que te conocí, en serio, o sea, esta es tu batalla, así que no pienso pasar yo a través de las llamas teniéndote aquí, prefiero arriesgar tu pelo al mío, me ha costado mucho tener este cuerpazo como para que unas llamas me lo estropeen. Toma, úntatela cuando atravieses las llamas. Yo volveré a mandar un loro a Dumbledore para que vuelva cuanto antes.

- Gracias Jermayoni, no olvides llevarte a Ron - Zanky se puso la crema anti-quemaduras en el bolsillo.

- ¿A quién? ¡Oh! si, a Ronald, tranquilo, ahora usaré estos restos de ingredientes y me crearé la Loción cegadora para no ver a la trolla. - Jermayoni mezcló unos ingredientes y se dirigió a la puerta anterior.

- Jermayoni - la muchacha se detuvo como cuando en las películas se dice algo importante.

- ¿Si Zanky?

- Te olvidas los tacones. - Zanky le dio a Jermayoni sus zapatos grises, antes negros y la chica desapareció tras la puerta.

Zanky avanzó hacia las llamas corriendo, notó como le quemaban todo el cuerpo, parecía agua hirviendo, al atravesarlas se untó la crema anti-quemaduras por las zonas de la piel que tenía en llamas y el dolor desapareció. Atravesó la puerta, la cruzó y allí había un hombre, pero no era ni Lucius ni Voldiport.

Zanky Potter y "El Espejo de Otalp" -Cap.15-


Capítulo 15: El Bosque Prohibido

La profesora MacGonagall les llevó a su despacho, los cuatro alumnos se sentaron frente al escritorio, asustados. La profesora se sentó y dejó las gafas cerca de Dracon, que las miraba sospechosamente.

- Profesora – Dracon no apartaba la mirada de las gafas – ¿he oído antes “cuatro”?

- Así es Dracon, a pesar de que tu finalidad era honorable estabas despierto a destiempo. – La profesora juntaba mucho los labios para hablar – Al parecer Zanky y Jermayoni han querido engañarte, Dracon, sobre un leganessy, y Ernie os intentó avisar y ha corrido la misma suerte. Así que 50 puntos menos para cada uno de vosotros, y además, Dracon ya estás soltando mis gafas, se os castigará, recibiréis un loro en estos días sobre el castigo.

Jermayoni estaba asustada, para ella “castigo” era sinónimo de fregar suelos. Dracon consiguió salir del despacho de la profesora con un tintero y Ernie estaba enfadado con Zanky y Jermayoni, pensaba que le habían tendido una trampas.

Los días siguientes todos les miraban con mala cara, era la primera vez que Hufflepuff estaba primero en la copa de las casas, pero por culpa de ellos habían bajado y Slytherin recobró su primer lugar. Los compañeros de casa les ignoraban y se alejaban de ellos, incluso Jana dejó de hablar a Jermayoni, lo que hizo que la chica cayera en una depresión.

- Mi peor pesadilla, no soy popular, la gente me odia, Jana me odia... – Jermayoni estaba sentada en el suelo de la sala común abrazando sus rodillas y balanceándose hacia delante y hacia atrás. – He perdido mi lima de uñas, nos van a castigar, nos van a castigar.

Zanky y Ron nunca habían visto así a Jermayoni, no llevaba las uñas pintadas, la ropa era la misma que ayer y el pelo lo tenía desordenado en un intento de coleta. Intentaron animarla.

- Tranquila Jermayoni, no es para tanto, venga, vamos a comer algo – Ron intentó levantarla para llevarla a la sala común.

- Quiero chocolate, quiero... quiero anisetes. – Jermayoni estaba francamente mal.

Subieron al Gran Salón, Zanky, Ron y Jermayoni se sentaron solos en un extremo de la mesa de Hufflepuff. Zanky se propuso que jamás se volvería a meter en problemas, no volvería a salir bajo la sábana invisible.

- Zanky, Zanky, ¿puedo hablar contigo a solas por favor? – Era Charlie, lo llamaba desde la puerta del Gran Salón. Zanky salió arrastrando los pies, esperando que le regañara.

- Zanky, me han contado lo que pasó anoche, el profesor Dumbledore me ha tenido en su despacho esta mañana para explicarme todo, me ha explicado lo de la leganessy, según él era verdad, y me ha pedido que os ayude si me necesitáis para defenderos del resto de compañeros, así que si necesitais algo... ¡COPA!

Charlie salió corriendo persiguiendo la copa plateada que se escondía por los pasillos. Zanky se giró y vio a Jermayoni dando pan a unos loros que estaban donde antes estaba Ron, de Ron no había ni rastro. Decidió hacer el intento de buscar la copa, tal vez si la encontrara recobraría la alegría.

Salió corriendo por donde se había ido Charlie, subió dos pisos y atravesó decenas de pasillos, sin dirección, se había perdido, las armaduras le habían arreado cuatro capones y estaba cansado, ni rastro de la copa. Se acercó a un aula que estaba abierta, de donde salían unas voces.

- No, no, por favor, no más, n-no más... es-está bien, lo haré l-lo haré.

Era el profesor Quirrell, parecía muy asustado y salió del aula corriendo. Zanky bajó enseguida al Gran Comedor, pero Jermayoni y Ron ya no estaban allí. Al bajar a la sala común y entrar allí los vio. Jermayoni estaba tapada con una manta viendo el fuego de una chimenea y Ron ajustándose el peluquín que le había regalado Tita, aunque aún le costaba pintarse las cejas iguales y sin la ayuda de Jermayoni.

- Chicos, chicos, la paloma ha caído, el halcón sabe donde está el nido con el huevo. – Zanky hablaba en clave, pero parecía que no le entendían.

- ¿Ein? – Ron miró a Zanky con cara de desconfianza.

- Que Quirrell ha confesado a Lucius cómo pasar por su hechizo protector, lo he oído – Zanky hablaba en voz baja, para que nadie oyera.

- ¡Por mi lápiz de labios! Esto se pone interesante – Jermayoni había resucitado, le quitó el espejo a Ron y se retocó el pelo – ya sólo falta que sepa pasar a través de Pelusita, tenemos que hablar con Tita.

- ¡Eh! Ese espejo es mío, mira, ya me he pintado mal la ceja. – Ron intentaba borrar la marca con saliva.

- ¡Deja guarro! Ya te las pinto yo... – Jermayoni no pudo ayudar a Ron, dos loros violetas entraron por los conductos de comunicación, uno se dirigió a Jermayoni y otro a Zanky.

- Oh, oh... – Zanky abrió el sobre y leyó en voz alta – “Esta noche Vitch os espera en el cuarto de la limpieza, a las 22:00 en punto, para hacer efectivo vuestros castigos.”

Al levantar la vista de la carta, Zanky vio a Jermayoni como antes, abrazada a sus piernas y con la cara tapada.

- El mocho no, el mocho no... – Jermayoni estaba acabada.

(...)

Aquella noche Zanky tuvo que empujar a Jermayoni hasta el cuarto de la limpieza, donde encontraron a Ernie y Dracon discutiendo, Vitch aún no había llegado.

- ¡Que me sueltes! – Ernie intentaba librarse de Dracon.

- Ajhretjjigre kirrralorttjhg – Dracon hacía ruidos muy extraños, parecía una rata gigante buscando queso.

- Que no llevo nada, ¡déjame! Ernie le empujó y Dracon cayó al suelo, se acababa de dar cuenta de que ya no estaban solos.

- Por tu culpa Zanky Potter, mi padre no ha podido hacer nada para evitar el castigo, pero me ha jurado que te hará sufrir en clase. –Ron puso cara de repulsión.

- Pos mu bien – Zanky ya estaba más que acostumbrado a las amenazas.

- Pos eso.

- Pos vale.

- Pues mira tú.

- Pos si miro

- Como no os calléis os pego un guantazo a cada uno – Jermayoni parecía violenta, su varita echaba chispas.

De lejos vieron un farol acercarse, era Vilch y venía con un saco para cada uno.

- No por favor, barred no señor Vilch, de verdad, por favor, por favor – Jermayoni estaba arrodillada a los pies de Vitch.

- No, tranquila, no haréis esta noche trabajo de elfos, acompañadme por favor. – Vitch los guió hacia fuera del castillo, en dirección a la cabaña de Tita Hagrid. – Antiguamente los castigos eran más dolorosos, muchas veces los alumnos castigados eran obligados a poner las mesas incluso servir los desayunos, pero el Ministerio lo abolió por ser demasiado cruel, esta noche acompañaréis a Tita dentro del bosque, tiene que buscar unas cosas en él... aquí los tienes Tita.

- Muchas gracias Vitch... ¿Y Jermayoni? – Tita parecía muy animada, Zanky no entendía el por qué de ese interés repentino por Jermayoni.

- ¡Oh! Debe haberse perdido por el camino, ¡mira! Allí viene, bueno, me despido, volveré en tres horas Tita, cuídamelos, que no pase como la otra vez... – Vitch comenzó a andar hacia el castillo de vuelta.

- Si Vitch, tranquilo, una y no más – Tita no parecía preocupada.

- ¿Qué pasó la otra vez Tita? – Ernie estaba asustado, cualquiera lo estaría si se hubiera olvidado la varita en el dormitorio.

- Nada, nada, sólo que perdí a una alumna muy pedante en el bosque, la encontraron a la semana vestida como una primitiva y tardaron dos semanas en volver a enseñarle a hablar – Tita parecía feliz cuando Jermayoni se unió al grupo.

- O sea, lo siento, es que hace fresco, he ido a por mi abrigo de marca, abriga que no veas, Tita, me estás dando frio con ese top, o sea. – Jermayoni llevaba en una mano su maletín de maquillaje.

- Si, si, has hecho bien trayéndote refuerzos... – Tita sonreía malévolamente. – Os voy a explicar qué haremos esta noche. Tenemos que recoger unas setas especiales, son un hongos que sólo salen por la noche en ciertas zonas del bosque prohibido. Esas setas tienen un sabor a mil demonios, sólo las personas más desesperadas son capaces de comérselas frescas, y todo por unas horas más de vida, son unas setas muy especiales, pero pican que no veas. Bien, esas setas las queremos para destilarlas, de ella se extrae un jugo muy especial y delicioso que necesitan en las cocinas de Hogwarts. Encended vuestros candiles por favor. Y ahora, nos dividiremos en dos grupos, grupo de las mariposas formado por mí, Jermayoni y Zanky, y grupo de las amapolas formado por Ernie y Dracon.

- Vale, pero nos llevamos a Fifí. – Dracon parecía estar jugando en un casino.

- De acuerdo, pero te advierto que es una cagueta. – Tita guió a la llama Fifí hacia Dracon – recordad, si encontráis las setas, que son de un color rosa chillón, como mi nuevo pelo, lanzad chispas azules con la varita, y si estáis en peligro lanzad chispas rojas. Tu Ernie... si estás en peligro chilla lo más fuerte que puedas. Bien, preparad los sacos... Dracon, ¿qué llevas en el saco que lo tienes medio lleno?

- Na-nada, son las arruguitas del saco, nada más... – Dracon salió a andar antes que el resto.

Tita, Zanky y Jermayoni siguieron una senda estrecha llena de ramas y musgo, los árboles eran frondosos y a veces se oían ruidos extraños a lo lejos.

- Estas semanas apenas he encontrado esas setas, sólo restos, como si alguien se las estuviera comiendo, pero ningún habitante del bosque se atrevería a comer eso, su sabor es insoportable, vamos, que me estoy muriendo desangrada y antes me muero que comerme una, puaj, oh, lo siento guapa, ¿te ha dado la rama? – Tita se giró y comprobó que había fallado – vaya...

- ¿Qué criaturas viven en este bosque Tita? – Zanka estaba un poco preocupado.

- Pues... centauros, hombres-lobo, lobo-hombres, aliens, boas constrictors, cosas normalitas... – Tita hablaba como si estuviera dando una clase de educación especial.

- Ya...

Un grito de Ernie los paró en seco, fueron a buscar al grupo de las amapolas y encontraron a Dracon y Ernie discutiendo, al parecer Dracon había quitado el candil a Ernie.

- No he sido yo, en serio – Dracon intentaba ocultar su saco, que contenía un candil encendido.

Tita aclaró la situación y volvió a rehacer los grupos, esta vez Zanky se cambió por Ernie en el grupo de las amapolas, junto con Dracon y Fifí, que iba escupiendo a cada árbol que veía.

Dracon y Zanky caminaron por un camino ancho lleno de raíces de árboles, Dracon intentaba quitarle las gafas a Zanky, pero cada vez que se acercaba Fifí se ponía en medio. Al llegar a un claro oyeron algo decir “Qué asco, hasta donde he llegado para sobrevivir”. Se detuvieron, la llama salió corriendo hacia atrás y Dracon consiguió llevarse las gafas sin cristales de Zanky. En frente de ellos había una criatura comiendo setas rosas del suelo. Era oscuro, su piel pálida estaba llena de arrugas y la túnica parecía flotar, era un ser espectral.

Dracon salió corriendo detrás de Fifí, Zanky estaba paralizado, le dolía mucho la cicatriz en forma de Z de su frente. El ser se le acercaba, vió unos centauros a su derecha hablando.

- Mira estas hojas, son más tiernas que las que vi el otro día en el super, yo creo que nos timan.

- Sí, pero hay que reconocer que las del super son más grandes.

- Eso sí, ¿ves? Un punto a favor, ¡mira! Tenemos espectáculo gratis, vamos a mirar por si después necesitan testigos del crimen.

El ser espectral ignoró a los dos centauros, estaba muy cerca de Zanky, a quien la cabeza le dolía mucho, estaba tumbado en el suelo.

- Chuuusaaa, chusaaaaa, vete de aquí. – Un centauro más joven y cachas había aparecido de la nada ahuyentando a aquel ser. Era mitad hombre mitad cebra. - ¿Estás bien hijo? – su voz era muy varonil.

- ¿Pero qué haces Firence? Estábamos viéndolo, nos has quitado el entretenimiento de la tarde.

- Dejadme en paz, joven Potter, sube en mí. – Firence se agachó para que Zanky pudiera subirse en su parte cebra.

- Venga, ¿y qué más? Firence, dile que después te dé un azucarillo o algo.. jajaja – los dos centauros desaparecieron en el bosque.

Firence corrió con Zanky a cuestas por el bosque, hasta llegar al camino, vieron a Tita y a los otros de lejos con sus candiles.

- Zanky Potter, este ser que hemos visto en el bosque es un ser horrendo, está intentando adquirir poder de las setas para conseguir lo que Hogwarts esconde. – Firence hablaba raro, pero sus palabras eran muy sabias.

- ¿Quiere el disco volador? ¿Pero qué era esa criatura?

- Un ser que debería estar muerto, un ser que sólo busca el mal y la destrucción, el mismo ser que te creó esa cicatriz...

- ¿Lord Voldiport?

- No pronunciamos su nombre – El centauro se giró hacia Tita.

- Zanky, ay mi Zanky – Tita paró en seco y cambió su voz por otra más sensual– Hola Firence, chatín ¿qué tal?

- Muy bien Tita, te pediría que sacaras a los niños del bosque, hay una criatura maligna por aquí. – Firenze dio unos cuantos pasos para atrás.

- Lo que tú me pidas guapo, veo que la noche te sienta bien...

- Adios Tita, adios Zanky – Firenze se alejó hasta desaparecer.

- Adios guapetón... – Tita se fijó en Zanky – Ay mi Zanky, vamos, tenemos que salir de aquí, me parece que mañana os quedáis sin bollitos rellenos porque no hemos encontrado ni una seta.

- ¿Y Jermayoni? – Zanky se fijó en que sólo faltaba ella.

- Jermayoni, ¡oh! Cachis... se nos ha perdido, en fin, no te preocupes, llevaba su maletín de maquillaje, sobrevivirá, luego si eso ya.... vengo a buscarla.

Al llegar a la sala común de Hufflepuff Ron era el único que estaba despierto, esperando a sus amigos con la peluca torcida y los dibujos de las cejas medio borrados.

- ¿Y Jermayoni? ¿Se la han llevado a la enfermería? ¿Qué ha sido? ¿Un infarto de lejía? ¿Alergia al lavavajillas? – Ron parpadeaba mucho.

- No... la traeran mañana, hemos ido al Bosque Prohibido, Ron, ya sé quién está buscando el disco volador, y no es Lucius, bueno, si es Lucius, pero no para él, sino para Lord Voldiport – Zanky no se dio cuenta de lo que acababa de decir.

- Ssssh! No pronuncies su nombre, llámalo el-que-da-yuyu-nombrarlo ¿vale?

- Está bien, pues Lucius quiere el plato para... el-que-da-yuyu-nombrarlo, me lo han contado los centauros, le he visto, era un ser monstruoso pero débil, está ahí fuera Ron.

- P-pero... no tenemos de qué preocuparnos ¿no? – Ron parpadeaba sin parar – quiero decir, Dumbledore es el único mago al que quien-da-yuyu-nombrarlo temía, mientras tengamos a Dumbledore aquí no hay peligro.

Zanky y Ron se fueron a dormir después de Ernie, al abrir su cama, Zanky encontró la sábana invisible bien doblada y con una nota: “Por si las moscas, besitos”.

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