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La Orden del Pavo [cap.1]



Capítulo 1: DUDLEY ATONTADO



    Era un verano muy caluroso en todo el país. Zanky había estado revisando toda la casa en busca de esos paquetitos de galletas que casualmente aparecían desde hacía un par de semanas. Se había encontrado galletas bajo su almohada, en el alfeizar de la ventana, bajo el sofá… pero aquel día no encontraba ninguna, y eso le ponía de mala leche. Sobra decir que sabía perfectamente que Tita Hagrid estaba detrás de esto, pero Zanky no sabía cómo lo hacía, porque no la veía desde final de curso, cuando se despidió de ella en la estación de trenes de Hogsmeade.

    El mal genio de Zanky no se debía únicamente a la ausencia de galletas, llevaba sin saber nada de nadie desde hacía más de un mes. Él había visto como el malvado Voldiport volvía a tener cuerpo, había regresado, y en ningún lugar aparecía esa noticia, ni siquiera en El Profeta. Y sus amigos, Jerma y Ron, parecía que le escribían mensajes en clave, transportados por loros de colores pardos muy feos.

“Zanky, estamos en un sitio que no te puedo decir, con gente que no te puedo decir y haciendo cosas que no te puedo decir. Te mando este mensaje para ponerte al día. Feliz verano.
Ron Weasley”


“Hola Zanky. No falta mucho para que podamos vernos. Por aquí todo fatal, me están obligando a limpiar una casa antigua que ni siquiera tiene spa, ¡esto es horrible!.
Sólo decirte que estamos preocupados por Tita, hace dos semanas se fue a comprar el pan y no ha vuelto, se llevó a Fifí, pero ella tampoco ha aparecido. Creemos que la ha secuestrado quien-da-yuyu-nombrarlo para sacarle información. La señora Weasley sólo espera que no les diga cuál es el ingrediente secreto de la masa de las galletas. Aquí están todos muy locos.
Besis: Jermayoni”


    Zanky estaba ahora en el jardín, oyendo como sus tíos comentaban un concurso de la televisión.

-           ¿Capital de Portugal? – preguntó el presentador.

–     –¡Canadá! ¡Viena! ¡Austria! ¡Londres! ¡Mónaco! –Respondía apresuradamente tío Vernon acercando su enorme rostro a la pantalla.

-         ¡Lisboa! Bieen, siguiente pregunta… - decía el presentador, con una musiquita alegre.

-          ¡Lisboa! ¿Ves Petunia? Me la sabía…

    Zanky estaba mirando entre los rosales cuando se oyó un fuerte ronquido muy cerca. Tan potente fue que hizo saltar la alarma de varios coches. Varios vecinos, incluidos los Dursleys, se asomaron a sus ventanas para ver qué sucedía. A Zanky todo aquello le pareció muy extraño, pero decidió ir a dar una vuelta al parque porque sino seguro que sus tíos se inventaban una excusa para hacerle responsable de aquel misterioso ruido.

    El parque estaba desierto, eran las 6 de la tarde y el sol apretaba con fuerza, por lo que aún no había niños jugando. Zanky se sentó en un banco, todavía malhumorado y sin merendar, y vio a su primo Dudley volver del trabajo. Iba vestido con un disfraz de pollo, lleno de plumas amarillas, con halitas y patas naranjas. Su rostro asomaba por la apertura del pico. Iba sudando a más no poder.

    Zanky sabía que sus tíos no sabían que su hijo estaba trabajando en el supermercado. Lo hacía porque había una chica que le gustaba. Zanky no entendía ese comportamiento, pero no había dicho nada a sus tíos para tener una excusa a la hora de evitar que le diera una paliza. Pero hoy estaba enfadado y tenía ganas de pelea.

-¡Eh! Pollito, ven, pollito pollito pollitoooo…

- Calla Zanky, me voy a casa.

- El amarillo no te sienta nada bien ¿eh? –bromeó Zanky- Tienes mucha pluma, Dudley, no me mires con ojos golosones, jajajaja. ¿Cuándo pones los huevos? ¿Cuándo digievoluciones a gallina? JAJAJAJAJAJA, qué chispa tengo…

-¡¡Para ya o… o… -Dudley agarraba a Zanky por el cuello de la camiseta, pero se detuvo al notar lo que sucedía.

    Sobre ellos comenzaron a acumularse nubes de tormenta, taparon el sol y se levantó un aire frío junto a niebla oscura. Zanky sabía qué significaba eso. De pronto hacía frío, y se sentía triste. Dudley también lo apreció, miraba asustado a su alrededor. Zanky sabía que los dementores aparecerían pronto, de modo que sacó su varita del bolsillo, pero Dudley le dio un golpe y la lanzó a varios metros de ellos.

-         ¡Deja de hacer eso! –gritó Dudley, asustado dentro de su traje de pollo.

Zanky ya oía a los dementores, su respiración profunda se les acercaba.

-          Dudley, ¡corre!

Pero ya era tarde, Zanky vio como un dementor, huesudo y con una larga capa negra descosida, sujetaba a su primo y le absorbía la felicidad. Vio como otro se dirigía hacia él con la misma intención, y no podía alcanzar la varita a tiempo.

-         ¡No! ¡Noooo!

Notó como el otro dementor absorbía su felicidad, no podía escapar. Y de pronto…

-         ¡¡¡CONGUIIII!!! ¿Cómo están mis demins favoritos? ¡Venid, dadme un besito! … ¿Pero dónde vais? Esperad, esperad que hace mucho que no os veo, Congui, ¡CONGUI! –Los dementores habían salido corriendo al ver a Tita de lejos y la gala fue incapaz de alcanzarlos.

    Zanky, al verse libre del dementor, se envalentonó, agarró la varita y lanzó un hechizo Expectro Patronum. De su varita salió un destello de luz plateada que fue transformándose en una ardilla de la edad de hielo.

-         Eso, huid, huid, ¡y no volváis! – les gritaba Zanky a los dementores, haciéndose el chulito – Dementores a mí… ¡JÁ! ¡Osplás que vuelven! Ah no…

-              Hay que ver qué trabajadores son que ni pierden unos segundos en saludarme, con lo bien que lo pasamos cuando estuve a Azkaban… -dijo Tita, al alcanzar la posición de Zanky-. Ui, qué calor está haciendo de pronto.

    Con la huída de los dementores las nubes y la niebla habían desaparecido, y volvía a hacer un calor infernal. Zanky se recuperó un poco, pero su primo Dudley parecía muy afectado, tenía mirada de loco.

-         ¡Tita! ¿Qué haces aquí?

          ¿Yo? –dijo, mientras amasaba en un bol la masa de las galletas- Nada, estaba dando una vuelta.

    Fifí se reunió con ellos, tenía cara de haber dormido poco.

-         ¿Dando un paseo? –cuestionó Zanky- ¡si vives en Hogwarts! Hay cientos de kilómetros desde allí.

-          Bueno, mira a Forrest Gamp, también estaba dando un paseo y se recorrió América. ¿Qué pasa? Las galas andamos mucho, de toda la vida. Mi tataratataratatatara abuela se hizo el camino de Santiago diez veces sin parar, dando la vuelta al mundo, la llamaban “la del camino de Santiago”… sí, lo sé, las galas somos muy originales poniendo motes. Por eso a mí me llaman “la tataratataratataratatara nieta de la del camino de Santiago”, pero me llaman Tita. – Zanky la seguía mirando raro- Vale sí, te he estado vigilando ¿y qué? Dejaron a tu vecina la señora Figg vigilándote, ¡si no sabe hacer ni una triste torta!, no no no, eso no podía ser. De modo que vine a… digamos… a “reemplazarla”, la amordacé y la até, ahora está en su sótano durmiendo tan ricamente. Te he estado dejando galletas, no sé si lo habrás notado, pero se me habían acabado y estaba haciendo más, dejando a Fifí de guardia. Pero la muy perezosa se ha quedado dormida en su turno. Suerte que te habías topado con los dementores, que son un amor, sino podrían haberte secuestrado los malos – Tita se giró hacia Dudley, que a duras penas conseguía ponerse en pie- ¿éste es tu primo?

-          Sí, bueno… viene de trabajar.

-         ¿Qué trabaja y todo? A Fifí le está costando mucho encontrar trabajo. ¿Ves Fifí? El primo de Zanky es un pollo, adoptado, como tú.

-         No, Tita… no es un pollo, es…

-          Se nota que está bien alimentado ¿eh? –Tita no escuchaba a Zanky- Madre mía, qué tamaño, ¡mucho más grande que los pollos de Hogsmeade! Y qué plumaje más bonito, oyoyoyoyoi, si parece de tela y todo. Y sin pañal ¿controla bien la caca o tenéis que poner periódicos por el suelo?

-          Tita, vámonos, Dudley no se encuentra bien, hay que llevarlo a casa.

-          Sí, sí, claro, con tanta calor… el pobre estará sudando como un pollo… -Zanky se rió, pero Tita parecía tomárselo en serio.





El Cumpleaños de Betty Sytherin


 Para Betty, la que me va a quitar las galletas de chocolate, ojalá que te atragantes mientras lees la siguiente historia ¬¬ ¡ah! ¡¡¡Y que feliz cumpleaños!!!Zanky 

Como te sobre una sola galleta te la meto por las orejas. A ver si por leer nuestro viaje en el tiempo te me vas a quedar desnutrida. Que pases un feliz cumpleaños, no te acerques mucho a Fifí, últimamente está muy rebelde... - Tita y Plato
  

 EL CUMPLEAÑOS DE BETTY SLYTHERIN



- ¡¡¡¡Jermayoni, esta vez te la cargas!!!! ¿¿cómo es eso que has estado acercándote a menos de 3 metros de mi Zanky??

Tita agarró a Jermayoni por el cuello, intentando estrangularla mientras Zanky intentaba separarlas y Ron huía de Fifí, que le perseguía por toda la cabaña de Tita.

- Ui, ¿y esto? - Tita miró un collar en forma de reloj de arena - ¿Para qué sirve esta chufa?

Tita comenzó a darle vueltas, y vueltas, y vueltas. Jermayoni intentaba explicarle, pero se había quedado sin voz.

- Esto no va - Tita dejó de darle vueltas y el reloj giró repentinamente.

 Vieron como el espacio se transformaba, vieron entrar a los grises, salir, se vieron ellos mismos, vieron a otra Tita discutiendo con Fifí, cuidando a la Leganessy. Hasta vieron como Tita construía su cabaña. Finalmente el reloj se detuvo.

- ¡¡¡Aiba la Osa!!! ¿Y mi cabaña? ¡¡¡Qué has hecho Jermayoni!!! ¡¡¡ven aquí, no huyas!!!!

- Tita, eso... es un... giratiempos, sirve para... volver al pasado - Jermayoni comenzaba a respirar con normalidad.

- Si ya decía yo que tú usabas la magia negra... ¿Y dónde narices estamos? - Tita comenzó a inspeccionar el lugar.

- Dirás "Cuándo" estamos. - le rectificó Jermayoni.

- Yo digo lo que me sale de...¡¡¡¡¡ FIFÍ!!!!! Deja a Ron!!!! ¡¡¡¡¡FIFIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!!

Ron estaba cerca del lago, huyendo de Fifí, todos fueron hacia allí, no sabían cuánto aguantaría Ron en la copa de aquel árbol.

- Perdonadme, pero esto es una propiedad privada, - Una mujer vestida de verde, con un traje de la edad media y un pelo muy rizado se levantó del césped. - estaba tomando el sol.

- ¿Tomando el sol con ese traje que te tapa hasta los tobillos? jajaja, hija, el sol se toma en bolas, como toda la vida de Dios.

- ¿Gala verdad? - respondió la mujer con cara de asco.

- ¡¡Y a mucha honra!! Soy Tita Hagrid, de la Tribu de los Hagrid.

- Pues yo soy Betty Slytherin - la bruja se colocó en postura orgullosa - una de las fundadoras de Hogwarts. Te reto a un duelo, por insolente.

- ¿Cómo me has llamado? ¡¡lagarta!! ¡¡más que lagarta!! claro que acepto, a ver si te dejo ese traje tan mono convertido en bikini.

Tita sacó su plato, Betty su varita, y se pusieron en guardia, pero Zanky las paró.

- Tita, que no, que es Slytherin, no podemos interferir en el pasado, además, seguro que estarán por aquí las otras fundadoras...

- ¡¡¡Ai mi Boina que mona es ella!!! Oyes, ¿por qué no la trucamos para que sitúe a los alumnos en sus casas? - a lo lejos llegaban tres mujeres, una vestida de amarillo y con una boina en la cabeza, otra vestida de azul caminando hacia atrás, y otra de rojo.- Ups, tenemos invitados, chicas, bajaos las faldas, a ver si se nos van a ver los tobillos y se van a pensar que somos unas pervertidas.

- ¡¡De invitados nada!! son unos intrusos - Slytherin seguía en guardia, mientras Tita iba corriendo a plantarle dos besos a cada una de las otras tres fundadoras.

- Encantada, soy Tita Hagrid, mua mua, tenía muchas ganas de conoceros, qué majas, el otro día precisamente pensé en qué deciros si os tuviera delante, pero chicas, me puse a pensar en el hijo de la Rogelia, mi peluquera, que está... oi como está el hijo de la Rogelia, está cuadrado, un cachas de tomo y lomo vamos...

- Entonces como el tabernero del pueblo, verdad Sorce, jijijijiji - Anna y Sorce comenzaron a reír por lo bajini - fíjese, el otro día nos insinuamos, le enseñamos medio cuello y todo, oiiii qué vergüenza pasamos, más rojas las cuatro, jijijijiji, bueno, Lunilda no, que está ella en su mundo y ni se entera la muchacha.

- ¡Eh! ¡que estábamos en un duelo! - Betty seguía apuntando a Tita.

- ¡¡¡¡¡JERMAYONIII!!!! Devuélvele inmediatamente a Anna Hufflepuff su boina, Jermayoni que te meto un platazo, ¡¡¡¡¡¡JERMAYONI!!!!!! - Tita iba detrás de Jermayoni, intentando recuperar la boina que llevaba entre los dientes, intentando destrozarla.

- ¿Y tú jovencito?

- Yo soy Zanky Potter.

- ¿Sabes? estamos construyendo un colegio de magia, este es el castillo, aún están los elfos enluciendo los muros más altos, pero dentro de 10 años ya estará terminado y recibiremos a magos y brujas de toda Gran Bretaña, ¿vendrás?

- Me da que si...

- Aquí tienes Anna, la Jermayoni no vuelve a tocar esa boina por lo menos... hasta dentro de 1000 años, pero yo estaré ahí para coserla de nuevo, oye, ¿no has pensado en ponerle un lacito lila? - Tita estaba como buscando algo - ¿Y Ron?

- No sé, antes estaba con Fifí.

- ¡¡FIFÍ!! Sal del agua, ¿¿y eso?? ¿¿es una colchoneta?? - Tita se acercó a la orilla, ignorando a Betty, que le daba toques con la varita.

- Cuidado que no se trague a Pichurrito, nuestro calamar, lo hemos liberado en el lago, es aún muy chiquitín.

- Si, tranquila Sorce... ¿y eso rojo? ¡¡¡Fifí, que llevas ahí!!! ¡¡¡¡AI DIOS MIO!!!! ¡¡¡¡FIFÍIIIIIIIII SACA A RON DEL AGUA!!!! ¡¡¡¡QUE LO AHOGAAAAS!!!!

Cuando por fin consiguieron rescatar a Ron de su muerte segura, Slytherin ya había guardado su varita y estaba hablando con el resto de fundadoras.

- Que no Betty, que esos bichos me dan mucho yuyu.

- Pero Anna, que será solo una mantis pequeñaja, tú tienes un tejón, y yo tengo derecho a llevar a una mantis.

- ¿No habías dicho una basilisca?

- Bueno... ahora es pequeña y manejable, no creo que crezca más.

- Vale, pero escóndela, porque como me la encuentre la aplasto con mi cucharón. Por cierto... qué maja es esta gala ¿no? ¿la nombramos fundadora?

- ¿Pero de qué vas? Mira que ya te lo advertí, vale que admitamos a la tonta del bote de Lunilda, vale que tengamos que criar a un calamar enano, vale que no me dejes meter a Tomasa en el castillo, pero por estas - Betty se besó el puño - que ese desecho humano no pisa el castillo en su vulgar vida.

- Eso que has dicho es muy feo, mira, ya has hecho llorar a Lunilda.

- ¡Qué va a estar llorando! si está intentando mantener una gota de agua sobre su nariz... pero claro, Anna la buena admite a cualquiera en el cole, porque Anna es maravillosa ¿no? desde luego, si por ti fuera hubiéramos admitido a aquel mapache como guardabosques.

- ¡¡¡Congui era muy listo!!! Betty, vamos a acabar mal tú y yo ¿eh?

- ¡Ah si! venga, en guardia.

Las dos fundadoras sacaron sus bolsos. Mientras el resto las miraban ellas se daban bolsazos en la cara, finalmente, ambas con las caras amoratadas, desistieron.

- Mira, porque es tu cumpleaños Betty, sino te daba pal pelo.

- Si, si, lo que tú digas blandengue.

- ¿¿Que es tu cumple?? mujer, habérmelo dicho - Tita agarró a Jermayoni y la empujó hacia Betty - Toma, te la regalo.

[...]

 Pasaron el día juntos, pero Tita no apartaba el ojo del giratiempos, se estaba comenzando a aburrir de estar sentada en la orilla del lago, sin hacer nada, sujetando a Fifí mientras Ron, Zanky y Jermayoni jugaban con los elfos.

- Bueno, ¿cuándo pensáis iros? - protestó Slytherin con mal genio.

- Me iré cuando me dé la gana, ¿te pispas? además, yo vivo allí - Tita señaló el lugar en el que debería estar su cabaña - y de aquí no me echa nadie.

- Además de gala es tonta, no me extraña, si tanta batallita con los pitufos os han dejado atontados.

- ¡¡NO ME NOMBRES A LOS PITUFOS!! Y tú ve a hacer tus cosas, que ya nos iremos cuándo nos tengamos que ir, que mi plato me está pidiendo que lo afilie, Ui - el plato comenzó a vibrar – ZANKYYYYYYY.

Tita salió corriendo en dirección a Zanky, que estaba a punto de ser arrollado por una manada de centauros que corrían por los pastos. A Tita se le iluminó la cara y, haciendo señas a Sorce, le pidió que los paralizara para que no arrollaran a su Zanky.

- ¡Ooooh! - Tita se acercó a la manada de centauros - qué cachas están, ains... - comenzó a acariciarles los bíceps - ains...

- Estos caballos deformes... a ver si se acostumbran a vivir en el bosque, que no los queremos por ahí sueltos.

- Mira pelo-rizado, que los centauros no son deformes, hay que ver lo bien formaos que están, mira ese, oiiiiii míralo, ¡¡¡¡míralo!!!! si es que está para pegarle un bocao, ¡¡¡ñam!!!

- ¡¡Mírala!! ¡¡mírala!! no, si al final van a tener razón cuando dicen que las galas son unas salidas, si sólo con ver como viste...

- Porque soy una señorita y no quiero discutir delante de todos estos cachas, sino ya te podrías despedir de tus pelos, bo-ni-ta.

- ¡¡Cállate!! ¡¡si estáis aquí de acoplaos!! ¡¡ocupas!! ¡¡¡que sois unos ocupas!!!

Tita salió corriendo en dirección a Betty con cara de muy mal genio, y Slytherin salió corriendo en dirección contraria, sujetando su vestido con las manos, pero sin enseñar los tobillos.

- Ven aquí que te vas a enterar, que vengaaaas, si piensas que vas a correr más que yo con todos esos kilos de ropa la llevas clara, ¡¡¡a que te echo yo de Hogwarts!!!

[...]

 Ya por la noche se reunieron donde debería estar la cabaña de Tita, hicieron aparecer un pastel enorme y le cantaron el cumpleaños feliz a Betty, aunque Tita la miraba con una sonrisa diabólica en la cara.

- Y ahora la sorpresa final - Dijo Anna ilusionada - ¡¡¡adivina qué hemos metido en el pastel Betty!!!

- Ai, no sé, no sé, ¿¿qué es?? ¿¿qué es?? venga, dejad que salga.

Estuvieron esperando, pero nada salía del pastel. Tita estaba aguantándose la risa.

- Qué raro, a ver...

Partieron el pastel en dos para ver por qué lo que había en su interior no salía, y ahí vieron a una basilisca con la cabeza cortada.

- ¡¡¡¡¡Bartolaaa!!!! mi Bartolaaaa, ¿¿quién cuidará ahora de Tomasa?? ¿¿¿Quien ha sido???

Tita soltó una carcajada mientras Jermayoni miraba el cuerpo sin vida de la mantis con los ojos desorbitados y Fifí se había hecho una cama con Ron.

- ¡¡¡¡¡TÚ!!!!!

- MUAAAAJAJAJA, ¿Quien es la pringá ahora, eh?

Betty sacó su varita y apuntó a Zanky para lanzarle una maldición crece bocas. A Zanky comenzó a crecerle los labios de forma anormal, cosa que a Tita no le hizo ninguna gracia.

- Te la has cargado, a mi Zanky no le toca nadie - lanzó el plato a Betty, pero se defendió con un protego y el plato acabó a 10 metros de allí. - Ahora vas a ver cómo lucha una gala... ¡¡¡¡lililililililililili!!!!

Tita saltó y aterrizó sobre Betty, Betty dio varias volteretas, pero Tita logró arrancarle media falta, dejando ver media pierna de Betty.

- ¡¡¡¡Socorro!!!! ¡¡¡¡que me acosa, que me acosa!!!!

 Betty salió corriendo con lágrimas en los ojos hacia el castillo.

 Quizás Tita pensó que se había pasado un poco con lo de la basilisca. Después de hacer reaccionar a Jermayoni a base de guantazos y de reñir a Fifí por enésima vez, pidió a las otras tres fundadoras que devolvieran el labio de Zanky a la normalidad.

 Cuando ya era tarde Tita fue a buscar a Betty, no había luces, así que fue a tientas por los terrenos. Algo le aterrizó en un hombro y  oyó el ruido de un cuervo que pasaba sobre ella.

- ¡¡¡Será cochino el pajarraco ese!!!

 Tita se agachó, agarró el predrusco más grande que encontró y lo lanzó hacia arriba. Tras un "Caaaak" Tita se aseguró de que ese cuervo jamás volviera a depositar sus desechos sobre nadie.

 Betty estaba a la orilla del lago, sentada y mirando hacia el agua, parecía triste.

- ¿Qué te pasa mujer? si perdemos el sentido del humor ¿qué nos queda?

- Has matado a mi basilisca.

- Jeje, si, tenías que haberte visto con los ojos rojos de ira... ains... si es que ya lo dicen: Caldero de oro, 500 galeones, chinchar a Slytherin, no tiene precio. -Tita se sentó junto a Betty.

- Si, bueno, pero no estoy triste por eso, es que... hoy cumplo 30 años.

- Ya ves tú.

- Y a los 30 pues... ya soy una abuela.

- Pfff

- Y ya debería tener nietos casados y todo.

- Sajerá

- Y no encuentro a nadie que me quiera.

- Ains... si no fueras tan... tan...

- ¡¡Ya estamos, la Betty es lo peor!! ¡¡la Betty ha matado a 45 elfos y ya es una asesina!! claro, y como todo asesino debería estar quemado en la hoguera ¿no?

- No hija, iba a decir... cerrada, si es que mira la de capas que llevas, si debe ser una sauna en miniatura, mira yo, qué piernas, toca toca, fuertes ¿eh? ¿¿y ves qué piel más dura?? ¿¿Y lo buenorra que estoy?? si me pusiera todas esas capas no luciría encantos, ya sabes a qué me refiero - Tita le guiñó un ojo.

- Eso se lo dices a una muggle y ya estarías colgada en la plaza del pueblo.

- Lo que tienes que hacer es alejarte de la gente como la Jermayoni, esas no llevan a ningún lado, y... bueno, ya verás como algún cachas se te acerca, y no le hagas ascos a los centauros, que cosa más cachas no vas a encontrar, ¡ah! y mi secreto definitivo... ¡¡¡OSPLAS!!! ¡¡¡el giracuerdas este!!! ZANKYYYY, FIFÍIIII, ROOOOON, ¡¡¡que nos vamooos!!! ¡¡¡que este cacharro empieza a brillaaaaaaar!!!

- ¿Qué secreto? ¿qué secreto?

- Lo siento querida, ya te lo contaré en otra ocasión, adiós, ¡¡¡feliz cumpleaños!!! ¡¡Quita, Jerma!! tú no vienes.


 Demasiado tarde, Jermayoni había conseguido acercarse a Tita cuando ésta iba a empujarla hacia atrás. Los cinco desaparecieron de allí y el tiempo los devolvió a su sitio.


·FIN·
  
7 de Mayo de 2008

El Torneo de los 3 Pringaos [cap.37]



Capítulo 37: El Comienzo



Pasó un mes extraño desde que Zanky ganó el Torneo de los 3 Pringaos. Zanky no quería ver a nadie, evitaba encontrarse con gente, incluso iba al Gran Comedor a comer las sobras de Jana. Dumbledore incluso había pedido a los alumnos que dejaran en paz a Zanky con el asunto del Torneo, eso ayudaba a que la gente pasara de él y lo miraran raro por los pasillos.

Una tarde Zanky bajó con Ron, Jermayoni y Jana a la cabaña de Tita. Vieron salir apresurada a Madame Maxime, con los pelos revueltos y soltando insultos en francés. Entraron en casa de Tita, que ya había colgado en la puerta la melena de Voldiport, y la encontraron limpiándose un manojo de pelos pelirrojos que se le habían metido entre las uñas.

      -¡Hola Tita! –saludó Zanky- ¿qué hacía aquí Madame Maxime?

-          Nada, hemos estado hablando pacíficamente, que yo soy muy tolerante y muy diplomática. Dumbledore nos ha hecho un recadito…

-          ¿Qué recadito? –preguntó Ron.

-          Es Top Secreto –y añadió en voz baja- ya os mandaré loros.

Tita les preparó dos platos con galletas recién hechas. Miró fijamente a Zanky.

-          Tú no estás bien ¿verdad Zanky? Cuéntale a la Tita qué te preocupa.

Desde el piso de arriba oyeron a Fifí, y Tita puso cara seria y gritó:

-          VALE, PERO A LAS 9 TE QUIERO EN CASA, Y MÁS VALE QUE ESTA VEZ NO PIERDAS LAS LLAVES JOVENCITA.

Se giró de nuevo hacia sus invitados.

-          Fifí, que se ha echado novio… un bulldog de Hogsmeade… no me gusta para ella.

Vieron bajar a Fifí, con dos pendientes con forma de aro en las orejas, los ojos pintados de morado y el pelo recogido en un moño mal hecho. Además llevaba un bolso morado y las pezuñas pintadas de rojo. Incluso se había puesto un tanga negro. Dio un escupitajo a Ron y salió por la puerta. Tita la miró mal, estaba claro que habían discutido.

-          En el fondo Dumbledore sabía que el Calvi regresaría –dijo Tita, cambiando de tema-, ahora toca plantarle cara antes de que se haga más fuerte. Pero sigo sin entender por qué no me deja presentarme en su casa, le corto la cabeza y ya está. Son ganas de complicarlo todo…

-          Pue poque no etará en su casa, fijo que s’ha ido a casa d’algún amigo –comentó Jana, entre galleta y galleta.

-          Tú te crees muy lista ¿no? –respondió Tita, con cara de mala leche- Y deja de comer galletas que son de Zanky y Ron.

Tita empujó a Jana y le alejó los platos de galletas.

-          ¡Ah! Le he pedido a Dumbledore quedarme contigo este verano –le dijo Tita a Zanky- o al menos que Fifí te vigile, pero nada, este señor ya chochea, quiere que pases el verano con los Dudis esos y que te maten de hambre. Toma –le dio a Zanky una foto suya con cara de muy mal genio- si te pasa algo enséñales esta foto, al menos se lo pensarán dos veces antes de ponerte un dedo encima. También vale contra Jana y Cho.

La última noche en Hogwarts se celebró un banquete de clausura del curso. Todos iban elegantes. En la mesa de profesores Tita había conseguido de nuevo sentarse junto a Cascao, que estaba triste por la huida de su canguro Rambo. Dumbledore se levantó para dar un discurso a los alumnos, llevaba un velo rosa que le cubría parte de la cara.

-          ¿Se me oye? ¿se me oye? Probando, probando… un dos tres… bien, buenas noches a todos. Hoy se supone que es un día feliz: acaba el curso y tenemos un pedazo banquete, unos postres riquísimos y unos invitados de toma pan y moja –hizo una reverencia a la mesa donde se sentaban los alumnos de Durmstrang-. Pero como no hemos hecho un funeral ni nada a Cedric Diggory los abogados de la familia nos obligan al menos a mencionarlo en un brindis… so aguafiestas. Bien. A Cedric lo mató Voldiport, ea, ya lo he dicho –todo el Gran Comedor comenzó a murmurar cosas, asombrados-. El Ministerio no quiere que esto se sepa, pero así fue. Ahora tendremos que elegir entre lo fácil y lo correcto, espero que tengáis en cuenta que la muerte de Cedric no fue un accidente. Zanky pudo defenderse, luchar y huir del enfrentamiento, aún está en tratamiento capilar. Por último, Tita Hagrid, la profesora de Cómo Mimar las Criaturas Mágicas y guardiana de llaves de Hogwarts, quería dedicar unas palabras a Cedric.

Dumbledore se sentó mientras los asistentes aplaudían. Tita se puso en pie sobre la mesa de profesores y comenzó a gritar bien fuerte para que todos la oyeran, leía unas pequeñas líneas que había escrito en un trozo de El Profeta.

-          CECI ERA UNA BUENA CHICA, NUNCA PUSO OJITOS A MI ZANKY, CASI MEJOR PORQUE LLEVABA EL PELO CORTO Y ESO NO LUCE EN MI PUERTA. LA ENCONTRÉ EN AQUEL CEMENTERIO, ME LLEVÉ UN SUSTO PORQUE PENSABA QUE ERA MI ZANKY, PERO NO. YO QUERÍA DARLE LAS GRACIAS A ESTA VALIENTE ALUMNA POR HABER MUERTO EN LUGAR DE MI ZANKY.  CECI, TE DEBO UNA GALLETA.

Tita se emocionó con sus propias palabras, en la última frase incluso le tembló la voz (claramente estaba actuando), pero toda la sala se quedó boquiabierta. Al sentarse en su silla hubo algunos tímidos aplausos mientras ella hacía como que se secaba unas lágrimas invisibles.

-          Bien hecho, Tita, pero Cedric era un chico.

-          ¡No me digas Dumbledore! Bueno, espero que no se haya notado, llevo toda la semana ensayando el discursito.

El banquete comenzó y Jana ya se había apartado siete platos. Durante el curso había engordado tanto que ocupaba dos asientos del comedor.

-          Jana, tía, o sea, que ese elfo te engañó, aquí la comida también engorda, ¡mira qué foca te has puesto!

-          Etoy empesando a pensar que é verdá… -Jana hablaba mientras masticaba un muslo de pollo- úrtimamente me siento… como hinxada…

-          ¿Hinchada? –repitió Jermayoni, atónita- Lo que estás es GOOORDA.

-          Ei Jana –protestó Ron- ¡¡que eso era para Gervasio!!

-          ¿Y onde está Gervasio?

-          Aquí, a mi lado.

-          AY DIO MIO, QUE ME LO HE COMÍO Y NO M’HE DAO CUENTA. Lo reconosco, tengo un pobema con la comida.

 Al día siguiente los alumnos de Durmstrang y las de Beauxbatons volvían a sus países. Los sirvientes de Beauxbatons cargaban las maletas en el carruaje dorado mientras las alumnas se despedían.

-          Oye Krum, ¿me das tu dirección para escribirte este verano? –preguntó Jermayoni.

-          No… no, ya te escribiré yo ¿ok? –y enseguida se giró hacia Zanky, le dio un trozo de pergamino y le dijo en voz baja- Toma, guapo, mi dirección. Escríbeme –y se subió en el barco haciéndole un guiño, Jermayoni se lo devolvió pensando que era para ella. Jana hizo igual, Zanky se puso rojo.

-          Venga, rapidito –Tita iba empujando a las alumnas de Beauxbatons hacia su carruaje-, vamos despejando la zona, no os olvidéis ninguna prótesis, so ocupas.

-          ¡Tita! O sea, que soy yo, Jerma, no soy de Beauxbatons.

-          Ui, perdona, no me había dado cuenta…

-          ¡Pero deja de empujarme!

Los caballos alados de Beauxbatons comenzaron a aletear y el carruaje dorado salió volando, con Madame Maxime saludando desde la ventanilla.

-          Adios, adiós bonica –respondía Tita- ahí os estrelléis contra un avión muggle…

El barco de Durmstrang comenzó a hundirse como un submarino. Desde fuera todos los despedían. Dumbledore y Tita, abrazados, llorando desconsoladamente mientras agitaban la mano despidiéndose del director Webo Cascao.

Esa misma tarde salía el tren hacia King Cross, en Londres. Todos los alumnos estaban en la estación de Hogsmeade con sus equipajes, armando mucho alboroto. Allí estaba Tita, con Fifí claramente resacosa, con un ojo más cerrado que el otro y la lengua fuera de la boca.

-          ¡¡Ay mi Zanky que se me va otra vez!! –le dio un estrujón a Zanky que lo dejó sin aire-. Toma, un saco de galletas para el viaje, que no sé cuánto tardaré en volver a verte, tengo una misión secreta este verano, ya te contaré por loro.

-          Gracias Tita, pero… ¿cómo sé que Voldiport no vendrá a por mí?

-          Porque aprecia su vida, básicamente –respondió la gala, desafiante, y se giró hacia Ron para darle otro abrazo-. Dile a tu madre que me cuide a Zanky cuando vaya a La Tejonera, y que me mande la receta de la tarta de arándanos.

Jermayoni dio un paso al frente para abrazar también a Tita, pero ésta le dio un empujón.

-          Quita bicho, que os den morcillas a las dos.

-          No, morsillas no que engordan y yo quiero empesá la dieta, no sé qué voy a hasé con tanto pestiño… oh oh.

-          ¿Pestiños? ¿¿PESTIÑOS?? –Tita reaccionó cuando Jana ya estaba corriendo dando tumbos, alejándose de la estación en dirección al bosque- ¡Espera! ¡Que me debes la receta de los pestiños, era eso a cambio de ir al baile con Zanky!

-          ¡Ej que son compraos en una tienda!

-          ¡¡YO TE MATOOOO!! Mírala, míralaaaa, si es que da penita verla correr… ¡ESO, ENTRA EN EL BOSQUE, A VER SI SALES VIVA. Adiós Zanky, muá, muá.

Tita salió tras Jana, que ya se había adentrado en el bosque, plato en mano. Allí se quedó Fifí, mirando fijamente a Ron con cara de asco.

-          Jua-zú.

-          Sí Fifí –dijo Ron- Yo también te echaré de menos…

Jermayoni, Ron y Zanky subieron al tren y se sentaron en un compartimento, al poco llegó Enrique Alfarero, con su garrote y su chaleco, levantando su única ceja al pasar frente a Jermayoni y se sentó junto a ella.

-          Hola corderica mía.

Ron se puso serio.

-          Perdona Enrique, pero ahí está sentado Gervasio.

-          ¡Anda cojona! No lo sabía. Pos me voy a otro asiento, ¿vienes conmigo, moza de los jamones tiernos?

-          No, yo me quedo aquí –dijo Jermayoni, intimidada.

-          Se me resiste, pero yo sé que está coladica por mi cuerpo serrano.

Al salir Enrique entró la Susan, con dos de sus súbditos de la mafia, uno de ellos era Dracon Malfoy. Ella se sentó junto a Zanky.

-          Esto… Zanky, te recuerdo que me debes el 10% del premio del Torneo, llevas un mes de retraso y a la Susan nadie le toma el pelo ¿me entiendees?

-          ¡Ah! Sí, si, claro – Zanky sacó un saco- Mira, quédatelo todo.

La Susan se sorprendió. Abrió el saco y se puso roja de ira.

-          ¿Galletas? ¿Piensas pagarme con galletas? A la Susan nadie le ofende, ¿me entiendes? Que la Susan es muy buena gente hasta que se burlan de ella, mira Zanky, dame mi oro ya o te rajo, ¿me entiendees?

-          Ui, perdona –respondió Zanky sin inmutarse- me he confundido de saco, toma –lo abrió mostrando todo el oro en su interior- aquí está, el 10% más el resto para proporcionarme una protección completa en Hogwarts para los años que me quedan en el castillo.

-          Hecho, protección VIP, como al Smith.

Susan cerró el saco y se lo dio a Dracon para que lo llevara.

-          ¿Ves? Hablando se entiende la gente. Zanky, a partir de ahora tienes acceso a todos los servicios de la mafia. Buenas tardes –Susan se levantó y vio que Dracon se había metido algunas monedas en los bolsillos- Tú, rubito, voy a contar hasta tres y cuando termine en el saco va a estar TODO el oro que Zanky me ha dado, ¿me entiendes? Una… dos… y tr… ¡¡No huyas, chorizo!!

Dracon salió corriendo de allí, y la Susan, junto a varios miembros de la mafia, sacaron sus navajas y fueron tras Dracon. Zanky cerró la puerta del compartimento cuando salieron todos.

-          ¿Habéis visto? –dijo Ron, con El Profeta en las manos- Danta Skeeter no ha publicado nada sobre lo sucedido, es como si hubiera desaparecido.

-          Jijijiji –Jermayoni estaba sacando un tarro de cristal de su bolso, dentro había una mosca cojonera, la misma que había encontrado en la enfermería un mes antes-. La tengo aquí. Danta resultó ser una animaga ilegal, por eso podía colarse en Hogwarts y descubrir cosas que de otra forma no podía. La pillé y ahora la tengo atrapada. Hemos llegado a un acuerdo, ella no publica nada de nosotros y nos deja en paz y a cambio no decimos nada a las autoridades.

Zanky se acercó al frasco, allí dentro la mosca cojonera lo miraba, con un mini rizo rubio en la pequeña cabecita.

-          Si la aplastas nadie se dará cuenta –dijo Zanky.

-          Zanky por favor, o sea, no voy a matar a una mosca, qué asco…

El trayecto se hizo corto, llegaron a la estación de King Cross casi al anochecer. Sacaron sus maletas del tren y Ron fue corriendo a dar un abrazo a su madre, pero Molly lo esquivó con un movimiento de cadera y primero abrazó a Zanky.

-          En un mes te llevaremos a La Tejonera, aguanta, Zanky, toma, un brazo de gitano, que no te lo vean. Ven aquí Ron, ay mi niño bonitoooo.

Zanky se despidió de todos y salió por la puerta principal después de ver a Ron lanzarse en plancha contra varios pilares de la estación. Fuera le esperaban los Dursleys, amargados y gordos como siempre, mirando fijamente el brazo de gitano que la señora Weasley le acababa de dar.


FIN, por ahora….
  

El Torneo de los 3 Pringaos [cap.36]



Capítulo 36: Caminos Separados



Dumbledore se puso en pie con mucho cuidado, aún con una mano puesta en sus caderas.

-          Lucius –ordenó- llama a Fudge, querrá interrogarlo.

Mientras Lucius salía del despacho de Ojochungo llegó el profesor Turno.

-          Genial –murmuró Dumbledore- Tú quédate vigilando a Barty, ahora vendrá Fudge. Yo me llevaré a Zanky a mi despacho. Vamos Zanky, ay mi cadera… déjame que me apoye en ti, bonico.

Dumbledore y Zanky llegaron hasta el despacho del director. Estaba tal cual lo recordaba, las paredes rosas, el pavo real, las plumas rosas por todas partes… Zanky se fijó en el perro salchicha que había en el suelo, era Sirius. No tardó en transformarse en mago.

-          ¡Zankito mío! –gritó dándole un abrazo.

Estaba mucho más delgado que la última vez que lo vio, le costaba incluso mantenerse en pie.

-          Hombre, papi Sirius, ¿qué tal?

-          Pues penando mucho, Zanky –confesó sonándose los mocos de la emoción, estaba llorando-. Apenas me has visitado y llevo todo el curso en Hogsmeade comiendo las sobras del restaurante de Laurerta, los otros perros me miraban mal.

-          Bueno, no será para tanto, a mí hoy me han intentado matar lo menos quince veces –exageró Zanky.

-          ¡Pobrecito mío! Y yo aquí hablando de lo desgraciado que soy, pobrecito, pobrecito –le dio a Zanky unas palmaditas en la espalda y le besó la cabeza- prrrrffff –se sonó los mocos.

Dumbledore, entre tanto, se había quitado los tacones y se había puesto unas pantumflas para estar más cómodo, y se había sentado en su sillón rosa de terciopelo y encajes.

-          Bien, Zanky, cuéntame con todo detalle lo que ha pasado.

Zanky comenzó a narrar, angustiado, cómo Cosita lo había utilizado para hacer una poción con Voldiport. Contó también la llegada de los mortífagos y la cena que se dieron alrededor de la hoguera. Contó la nueva apariencia de Voldiport y cómo se enfrentaron. Contó cómo sus varitas habían reaccionado y cómo aquellos fantasmas lo habían ayudado. Contó cómo Tita se había quedado allí, sola con Fifí, luchando contra tropecientos mortífagos.

-          ¡Ah! Y Voldiport ha podido tocarme. Al garete la protección de mi madre –concluyó Zanky.

-          ¡¡TOMAAAAA!! –gritó Dumbledore casi levantándose de su asiento, con las manos en alto- digo… qué desgracia, qué desgracia…

Los tres se quedaron en silencio. Zanky estaba agotado y traumatizado, Sirius llorando y sonándose los mocos cada dos por tres, y Dumbledore apuntando cosas en su diario.

-          Tururururú –el pavo real acababa de despertarse.

-          Zanky –dijo por fin Dumbledore- lo mismo quieres ir a la enfermería.

-          Pues me vendría bien, sí, me duele todo.

-          Pues vamos. Sirius, ponte en modo chucho.

Dumbledore, Zanky y un perro salchicha salieron del despacho de Dumbledore en dirección a la enfermería, de donde salía mucho barullo.

-          Si no etá aquí ejque ha muerto Jerma, ¡Sanky ha muerto! Tenemo que superarlo, ay que m’he quedao vidua, ayyyyyy.

-          Calla niña, me han dicho que está con Dumbledore –era la voz de Molly, claramente asqueada- y tú, Ron, te he dicho que los bollos de chocolate son para tu novio, ¡suelta ese!

-          Y dale, mamá, ¡que Zanky y yo no somos gays!

-          Cuando lo diga Danta me lo creeré –en ese momento entraban Dumbledore y Zanky por la puerta, todas las miradas se pusieron en el chico- ¡ZANKY! Ay mi Zanky qué mal lo debe haber pasado, muá muá muá muá muá.

-          Molly, suelta al chico –Dumbledore intentaba separar a la señora Weasley, que se había abrazado a Zanky y lo estaba asfixiando-. Ahora necesita descansar, bastante trauma tiene ya con el regreso de Voldiport.

-          ¿¿¿QUE QUÉEEE??? –gritó toda la sala.

-          No pué sé, no pué sé –decía Jana, en murmuros- eto no pué etá pasando, no pué sé…

Jermayoni se había quedado paralizada y Ron no paraba de parpadear, nervioso. Molly hacía todo lo posible por obedecer a Dumbledore y no abrazar más a Zanky, aunque hacía amagos con sus brazos, le costaba contenerse.

-          Me temo que así es –confirmó Dumbledore- pero dejad a Zanky en paz, necesita dormir, ya os contará todo cuando se haya recuperado –Dumbledore miró ansioso los bollos de chocolate de Molly- ¿puedo coger uno?

-          Por supuesto director- confirmó Molly, dando un golpe en la mano de Ron que también quería uno-, Zanky, coge si quie… -pero Zanky ya había echado el guante a cuatro y se los iba comiendo mientras se acostaba en una cama libre.

El perro salchicha se había acostado junto a Zanky en la cama, estaba taaaan a gusto, pero enseguida llegó la enfermera Pomfrey gritando.

-          ¡Perros no, perros no!

-          Tranquila Pomfrey –dijo Dumbledore, sujetando la escoba con la que la enfermera iba a pegar al perro-, es un perro de confianza.

-          Vale, se puede quedar –consintió la enfermera- pero en la cama no, en el suelo. ¡Chucho! Baja de la cómoda cama y duerme en el duro y frío suelo.

El pobre Sirius tuvo que obedecer, lloriqueando.

-          ¿Os vais a quedar aquí todo el rato? Quiero dormir –comentó Zanky.

-          ¡Por supuesto! –afirmó Molly- tú cierra los ojos y duerme, cielo, nosotros nos quedamos por si necesitas algo.

-          Bueno, pues yo me voy –dijo Dumbledore- que me tengo que poner mis cremas. Ay mi cadera…

Con lo agotado y magullado que estaba Zanky no le costó mucho dormirse. Pero al cabo de un rato algo le despertó.

-          ¿¿¿¿¿¿ Y MI ZANKYYYYYYYYYY???????

Se oía perfectamente a Tita Hagrid por los pasillos de Hogwarts, subiendo escaleras, derrapando en esquinas. Pareció incluso que se llevaba a alguien por delante antes de llegar a las puertas de la enfermería donde Zanky se hacía el dormido. Molly salió en su encuentro fuera, en el pasillo.

-          Chst, Tita, silencio, Zanky está durmiendo.

-          ¿CÓMO ESTÁ MI ZANKY? ¡QUIERO VERLO!

-          Que sí Tita, pero baja la voz que vas a despertarlo –repitió Molly.

-          NO PUEDO HABLAR MÁS BAJO, ESTOY MUY NERVIOSA.

Abrieron la puerta de le enfermería y Tita fue corriendo a una cama.

-          ¡AY MI ZANKY QUE ME LO HAN DEJADO TUERTO Y SIN PATA!

-          No Tita –dijo Molly, separándola de la cama-. Este es Ojochungo, que ha estado secuestrado en un baúl.

-          ¿Y MI ZANKYYYY? –repitió Tita.

-          Estoy aquí, pesá –respondió Zanky, desde su cama.

Corriendo, Tita fue a abrazarlo, apartando a Jermayoni, Ron y Jana que estaban a su alrededor. Lo tocó por todas partes, asegurándose de que no le faltaba ninguna parte de su cuerpo.

-          Estoy bien, estoy bien.

-          ¿CÓMO VAS A ESTAR BIEN SI TE HAN MUTILADO Y HUMILLADO DEJÁNDOTE PELÓN? –dijo Tita, gritando, con la cara de espanto.

-          En eso estamos de acuerdo –asintió Jermayoni, preocupada.

-          PERO TÚ TRANQUILO ZANKY, ME HE QUEDADO CON LA CABELLERA DEL MELENAS – Tita meneó una larga melena castaña que llevaba en el cinturón-, A PARTIR DE AHORA LO LLAMARÉ “EL CALVITO”.

Todos se quedaron mirando la melena, impresionados, y Tita comenzó a narrar su aventura contra los mortífagos:

-          PORQUE SE ME HAN DESAPARECIDO, PERO LES HE DADO PAL PELO AL CALVI Y TODOS SUS CACHAS, ESE SE ACUERDA DE MÍ, LE HE DEJADO MI PUÑO GRABADO EN SU MEJILLA –comentaba Tita, orgullosa de sí misma pero frustrada de que se hubieran desaparecido-. AH, TAMBIÉN LE DE DEJADO SIN NARIZ.

Tita se giró hacia el escritorio de la enfermera, que estaba mirándola mal por el escándalo que hacía.

-          SEÑORA POMFREY, AQUÍ TE DEJO A MI FIFÍ, QUE SE HA QUEDADO DESHIDRATADA CON TANTO ESCUPIR A MORTÍFAGOS.

Fifí apareció por la puerta, agotada, con la lengua fuera y los labios resecos, parecía más un camello que una llama.

-          LOS HA DEJADO A TODOS RESBALADIZOS, ESTÁ HECHA UNA MACHOTA.

Más gritos se oyeron desde el pasillo. Al poco llegó el profesor Turno con el ministro de Magia, el señor Fudge.

-          … y no me parece correcto, ¿qué quiere que le diga señor ministro?

-          ¿Dónde está Dumbledore? ¡¡ALBUUUUUUUS!!

-          Chsssssst –les recriminó la enfermera, molesta por tanto jaleo. Era curioso que mandara a callar al mismísimo Ministro y no a Tita Hagrid.

Un leve taconeo llegó también por el pasillo, era Dumbledore, que llegaba con la cara cubierta de una capa de crema blanca. Sólo le faltaban las dos rodajas de pepinos en los ojos. Iba junto al profesor Malfoy, impecable como siempre.

-          ¿Qué pasa? –preguntó- Lucius me estaba dando una capa hidratante.

-          El señor Ministro –respondió Turno, con desprecio- que se ha traído un dementor de guardaespaldas y al ver a Barty lo ha besado antes de decir ni pío.

-          QUÉ TIEEEERNO –comentó Tita.

-          ¡Pero Frudge! –se escandalizó Dumbledore- Esto es serio, ¡¡Voldiport ha vuelto!!

-          No lo llames así –respondió Fudge-, y no ha vuelto, estaba claro que a Barty se le había ido la olla.

-          ¡Zanky lo ha visto todo! ¿Por qué te crees que está así de traumatizado? –Dumbledore intentaba convencer a Fudge de la gravedad del asunto.

-          Zanky es un chico inestable, lo dice Danta Skeeter, seguro que se lo ha imaginado.

-          ¿Y la muerte de Cedric?

-          Un accidente, Dumbledore –Fudge se empeñaba en que todo estaba bien, restándole importancia a lo ocurrido-. Quitando a Zanky nadie razonable ha visto nada.

-          OYE, QUE YO HE LUCHADO CONTRA ÉL, MIRA, SU CABELLERA –saltó Tita, agitando los pelos de Voldiport frente a la cara de Fudge.

-          He dicho nadie razonable –repitió Fudge.

Tita lo miró mal.

-          ¿ME HA DICHO ALGO MALO? –le preguntó a Molly, sin captar el insulto de Fudge.

-          Todo va bien, Albus, ¿qué te apuestas a que no ha vuelto? –dijo Fudge-. No pasa nada.

-          Le puedo decir qué mortífagos acudieron –dijo Zanky- Estaba Severus Snape, Cosita, Rambo…

-          NO, RAMBO SEGURO QUE SE HABÍA PERDIDO… ANGELICO…

-          ¡Que no! –repitió Fudge, cabezón.

-          MIRA QUE TE METO, ¿EH? QUE TE METOOO –Tita se abalanzó contra Fudge, pero entre Molly y Dumbledore consiguieron controlarla.

Dumbledore soltó un suspiro frente a la cabezonería del ministro de magia.

-          Está bien, está bien Fudge. Haz lo que tengas que hacer que yo haré lo que deba hacer, nuestros caminos se separan aquí. ¡Ah! Y una cosita, yo no me fiaría de los dementores, ahora que Voldiport ha vuelto se pondrán de su lado, como la última vez, y los presos de Azkaban…

-          ¡Que no ha vuelto! ¿Quieres apostar? Te apuesto 200 galeones de oro, venga, venga… apuesta.

-          HABLANDO DE GALEONES –dijo Tita- MI ZANKY HA GANADO ¿NO?

-          ¡Cierto!- comentó Fudge, sacando un saco- Toma, tu premio, 1000 galeones… no los cuentes que no he cogido nada. Te íbamos a hacer una ceremonia de premiación y todo ese rollo, pero paso, me habéis puesto de mala leche, ¡todos decís que el-que-da-yuyu-nombrarlo ha vuelto pero ninguno quiere apostar!

Y dicho eso Fudge se fue de la enfermería, de muy mal humor. Acto seguido Dumbledore cerró las puertas.

-          Reunión secreta –dijo Dumbledore, y todos los presentes se emocionaron- Tita, me alegro de que estés bien, ¿en qué estado has visto a Voldiport?

-          ¿AL CALVI? UN POCO DEFORME, Y MÁS QUE LO HE DEJADO YO, ME HE ASEGURADO DE QUE ESTÉ UNA SEMANA CON LA CARA HINCHADA. ASÍ QUE TENEMOS UNA SEMANA DE PLAZO HASTA QUE SE ATREVA DAR LA CARA, DUMBLEDORE- respondió Tita, dando un puñetazo contra la mesita de noche.

-          Perfecto, a ver…

-          VOY A BUSCAR LAS PÁGINAS AMARILLAS A VER DÓNDE QUEDA SU CASA Y ALLÍ QUE ME PRESENTO EN UNA HORA. NO TE PREOCUPES ZANKY –Tita dio un silbido- FIFÍ, VAMOS, YA BEBERÁS AGUA POR EL CAMINO, VAMOS A CA VOLDI.

-          Tita, por favor, escúchame –dijo Dumbledore, intentando inútilmente tranquilizar a la gala.

-          USTED QUÉDESE AQUÍ, ALBUS, YA ME APAÑO YO CON FIFÍ. SIÉNTESE, SIÉNTESE.

-          Tita, por favor, relajate, deja los pelos de la señorita Granger.

-          UI, PERDONA QUERIDA, NO ME HE DADO CUENTA, ES QUE ESTOY TAN NERVIOSA… -Tita se fijó en cómo había dejado el pelo de Jermayoni- OI, QUÉ DESTROZO TE HE HECHO EN LAS EXTENSIONES, DEJA, YO TE LO COSO.

-          Tita –repitió Dumbledore ahora apuntándola con la varita sutilmente- relájate, ¡por Merlín!

-          SÍ, SÍ, YA ME CALLO… QUE YO ME CALLO Y NO HABLO VAMOS… QUE NO DIGO NADA, ALBUS… QUE NO VUELVO A HABLAR… QUE VAMOS QUE YO SOY UNA TUMBA… QUE NO HABLO HASTA QUE ME DES PERMISO… QUE NI PÍO ¿EH? NI PÍO… QUE ME HECHO LA CREMALLERA, MIRA –Tita hizo el gesto de cerrarse la boca como si fuera una cremallera y lanzar la llave lejos.

-          Muy bien, Tita –agradeció Dumbledore-, y ahora…

-          AY ALBUS ES QUE ESTOY MUY NERVIOSAAAA –explotó Tita, hiperactiva- ¿¿¿QUÉ HACEMOS AQUÍ PLANTADOS???

El profesor Turno se acercó a Tita despacio y precavido.

-          Tita, ¿quieres una tila para tranquilizarte?

-          NI TILAS NI LECHES.

Dumbledore agitó la varita contra Tita y pronunció por lo bajini “Mute”. Tita hablaba, pero ningún sonido salía de su boca. Aquello la dejó medio confusa, se asustó, pensó que se había quedado sorda.

-          Bien, ahora que parece que Tita está más calmada tenemos que…

Dumbledore se vio de nuevo interrumpido por Tita, que tenía a Jermayoni agarrada del cuello y estaba escribiendo rápidamente en la pared de la enfermería con un pintalabios del bolso de Jermayoni


“O me devolveis la voz o sus dejo a tos hinchaos de por vida de la de guantás que os voy a meter en la cara, FASCISTAAAAAAAAAAAAAAAS.  Tengo una rehén!!!! Tengo a Jerma!!! mirad que la estrangulo si no me dejáis hablar!!”
  

Dumbledore, con la varita temblorosa, apuntó a Tita Hagrid y lanzó un hechizo. En  principio no parecía funcionar, hasta había recuperado la voz (soltando así a Jermayoni), pero todos se dieron cuenta de que no era un hechizo relajante, sino un hechizo desmemorizador.

-          ¡Por todas las Magimixes, Zanky! –exclamó- ¿quién te ha dejado pelón?

-          Tita –cortó Dumbledore- te he hecho un hechizo desmemorizante, muy poderoso… de hecho, a una persona normal se le habría olvidado incluso hablar… pero como eres gala el efecto es muy leve, irás recordando las cosas poco a poco.

-          Ah, vale, me había preocupado… ¿PERO QUIÉN LE HA DEJADO PELÓN? ¿Has sido tú, Jana?

-          No po Dio, jamá se m’ocurriría hacerle eso a mi Sanquita.

-          Tranquila Tita –dijo Molly, sentándola en una silla- luego te lo cuento todo.

-          Pero mi Zanky ha ganado el Torneo ¿verdad?

-          Sí.

Y así, Tita se sintió más calmada. Aunque continuaba mirando raro a todo el mundo, parecía que quería acordarse de algo, pero le costaba.

-          Ya habéis visto que el Ministro no está por la labor de hacer nada con todo este asunto –dijo Dumbledore, preocupado-. Así que necesitaremos cuantos más apoyos mejor.

-          Cuenta conmigo, Albus –dijo Tita, sin saber de qué hablaba el director.

-          Faltaría más Tita… ¿Y tú Molly? ¿Puedo contar contigo y con Arthur?

-          Sí sí, sí, sí, sí, por supuestísimo Dumbledore, conmigo, con Arthur, con Bill, con toda la familia, hasta con el periquito de Ron.

-          Bueno, pero tendrás que preguntárselo a Arthur, él trabaja en el Ministerio y a lo mejor no le parece bien que…

-          Que sí, que sí, Albus –confirmó Molly- que estamos contigo, ¿dónde hay que firmar?

Albus agradeció el apoyo de los Weasley y de Tita, y daba por seguro que también contaba con el apoyo de Lucius y Turno.

-          Entonces… comencemos con la resistencia. Turno –y dirigió su mirada miope al jefe de Hufflepuff- Mañana habrá reunión de profesores, avisa a la señora Madame Maxime, tiene que ayudar a Tita con una cosa.

-          ¿Qué cosa? –preguntó Tita, saltando como un resorte- Aaaah, ya entiendo… -e intentó guiñarle un ojo a Dumbledore, de complicidad- Usted quiere que… -hizo un gesto con un dedo sobre el cuello.

-          No, Tita, luego te cuento.

-          Me tenéis que contar muchas cosas ¿eh? Me vais a saturar de cotilleos.

Turno salió de la enfermería para avisar a los profesores y a Madame Maxime, siguiendo las instrucciones del director. Los que quedaron en la sala lo miraron mientras se dirigía al perro salchicha y le acariciaba el lomo.

-          Ahora os pido un poco de calma. Sirius, ponte en modo mago.

El perro salchicha poco a poco se transformó en un humano, en Sirius Black, estaba acobardado y con los ojos llorosos y la nariz moqueando.

-          Sniiif, hola a todos –dijo, con su acento más lastimero.

En apenas unas décimas de segundo Molly se había lanzado a por él, golpeándolo con una bandeja como una loca. Tita, por inercia, se lanzó tras ella para golpear a Sirius.

-          ¿Pero quién es, Molly? ¿A quién pegamos?

-          ¡No, por favor, ay, ay, ay qué dolor, ay! –gritaba Sirius mientras trataba de esconderse bajo la cama de Zanky.

-          ¡Sal de ahí, desconocido! –gritaba Tita- Te aprovechas que estoy mal del lumbago y no puedo agacharme, sal, ¡¡cobarde!!

-          ¡Es Sirius Black! –exclamó Molly.

-          ¿Quién? –preguntó Tita.

-          ¡El que traicionó a los Potter y por su culpa los mataron, y el que se quiere cargar a Zanky!

-          Oyoyoyoyoyoyoyoi, Fifí, código Lila Chillón, repito, ¡¡¡¡código Lila Chillón!!!!

Fifí, que estaba bebiendo agua en una camilla próxima, no pudo levantarse, pero desde allí lanzó un chorro de agua a Ron, que gritó de lo fría que estaba.

-          ¡Parad, paraaad! –exclamó Dumbledore, separando a las dos mujeres con pelos de loca- Confiad en mí, ahora estamos en el mismo bando.

Tita y Molly se separaron despacio de Sirius, aún desconfiando y mirándolo mal. Sirius, por su parte, estaba tan acobardado que no se atrevió a salir de debajo de la cama de Zanky.

-          Sirius, cielo –dijo Dumbledore, mirando debajo de la cama-, puedes salir.

-          No, no, estoy bien aquí –respondió, sonándose los mocos.

-          Me niego a tener nada que ver con semejante terrorista de la moda –soltó el profesor Malfoy, como si fuera un escupitajo.

Dumbledore sacó a Sirius por el otro lado de la cama y lo puso en pie frente a Lucius.

-          Venga, tenéis que hacer las paces.

-          Ni hablar –Lucius giró la cabeza, ofendido.

-          Yo prefiero que no, sniff prrrrffff.

-          El señor tenebroso ha vuelto y ahora tenemos que estar unidos –razonó Dumbledore- quiero que hagáis las paces, sino no os incluyo en mi club selecto.

Todos en la sala sabían lo importante que era el club selecto de Dumbledore, sus fiestas eran míticas.

-          Está bien –dijo Lucius, estirando la mano pero sin mirar a Sirius a la cara.

Sirius estrechó la mano de Lucius, sin mucha fuerza, y enseguida las separaron.

-          Venga, ahora un besito.

-          ¿Qué? –respondieron Sirius y Lucius al unísono.

-          ¡He dicho que os deis un besito!

Ninguno de los quería hacerlo, pero sucumbieron a la presión, acercaron sus cabezas y se dieron un fugaz beso en las mejillas.

-          Muy bien, venga, ahora un abracito.

Hartos, los hombres siguieron la corriente a Dumbledore y se dieron un abrazo ante todos los presentes. Jana y Jermayoni echaban risitas.

-          Y ahora acariciaros la espalda hasta llegar al culete y… -todos lo miraron raro- Está bien… está bien, así vale… sois unos sosos, ¡sosos!

Todos se sentaron alrededor de la cama de Zanky. Había una mosca cojonera que no paraba de dar vueltas entre los asistentes. Dumbledore tomó la palabra.

-          Sirius, quiero que vayas con Lupino, informad a la gente de lo que ha pasado, necesitamos cuantos más apoyos mejor.

Sirius dio un beso en la cabeza a Zanky, bajo la amenazante mirada de Tita y Molly, y se transformó en perro salchicha. Lucius tuvo que abrirle la puerta de la enfermería para que saliera.

-          Tita… no te va a gustar, pero quiero que hagas un pequeño viaje en misión diplomática.

-          ¿Y por qué no me iba a gustar? –preguntó Tita- si yo soy muy diplomática.

-          Ya te contaré los detalles… -y Albus se giró hacia el profesor Malfoy- Lucius, vámonos, que se me está secando la crema y me tira la piel. Quiero también que me diseñes un traje de guerra.

-          ¿Y yo qué hago? –preguntó Molly.

-          Tú de momento dale una poción crecepelo a Zanky y cuida de los niños.

Dumbledore y Lucius salieron de la enfermería. Tita estaba harta de la mosca cojonera y le dio un manotazo que la tiró al suelo. Jermayoni parecía acabar de darse cuenta de algo. Con un vaso, atrapó a la mosca cojonera y salió corriendo de la sala.

-          Esta chica es muy rara… -murmuró Tita- colecciona moscas.

-          Venga Zanky –dijo Molly, con una poción en las manos- tómate esto, para que te crezca el pelo.

-          Sí Gervasio –dijo Ron, en voz baja a su amigo invisible- yo también tengo hambre.

-          Y yo, colorao, y yo… -Jana lanzó una mirada descarada a los bollos de chocolate de la señora Weasley, pero les había prohibido tocarlos.

-          ¿Tenéis hambre? –dijo Tita, abriendo su bandolera y sacó un tuper- Tomad, unos choricillos asados que me he encontrado en el cementerio, me daba cosa dejarlos allí desperdiciados.

La señora Weasley se acercó a Zanky, rozando el saco de galeones que Fudge le había dado como premio por ser el campeón de los Pringaos. Zanky se tomó la poción, estaba asquerosa así que enseguida se metió en la boca un bollo de chocolate.

-          Intenta dormir, Zanky, piensa en todo lo que te puedes comprar con el dinero del torneo.

-          Uff… sí, me voy a comprar magdalenas extragrandes en cantidades industriales. Y palmeritas de chocolate, alfajores, tortitas, golosinas…

Y así, pensando en cosas dulces, Zanky se quedó profundamente dormido mientras Molly y Tita tomaban nota de todo lo que iban a prepararle a Zanky cuando se despertara.
  

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